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REPORTAJE

Los trastornos musculoesqueléticos, principales riesgos de los trabajadores de centros geriátricos

Los hospitales con unidades de Geriatría y las residencias de la tercera edad deben proporcionar a los profesionales una formación idónea y unos EPI adecuados 05/11/2012 - Por Jaime Sáez de la Llave
Nuestra revista FSL y la FUNDACIÓN BORREDÁ, organizaron el pasado día 18 de septiembre un desayuno titulado “PRL en los trabajadores de centros geriátricos” en el que se abordaron problemas específicos y soluciones concretas aplicables a este colectivo profesional.

Este encuentro, patrocinado por la empresa ArjoHuntleigh, contó con la presencia de María Félix Villar, jefa de la Unidad Técnica de Ergonomía y Psicosociología del Centro Nacional de Nuevas Tecnologías (CNNT) del INSHT; Mª Teresa González,  jefa del Servicio de Medicina, Ergonomía y Psicosociología Aplicada del IRSST; Ana Peña, jefa del Servicio de Prevencion de Riesgos Laborales del Hospital Gregorio Marañón; Alfredo Bohorquez, secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG); Esther Redondo, jefa del Servicio de Prevención de Asistencia a Personas Mayores (ASISPA); Eduardo Seyller, presidente de Asociación Española de Enfermería Gerontológica (AMEG); Alicia Alcaraz, técnico superior del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de Ballesol; Rosa Moguel, fisioterapeuta del Centro San Camilo; y Ana Belén Gómez,  jefa de área de la zona centro de ArjoHuntleigh.

Por parte de la revista estuvieron presentes Antonio Borredá, director adjunto de Editorial Borrmart y coordinador de la publicación -que ejerció de moderador-; Mª Victoria Gómez Alonso, directora de Relaciones Institucionales; y Jaime Sáez de la Llave, redactor jefe de Formación de Seguridad Laboral.

Posturas forzadas y movimientos repetitivos

Director, médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, fisioterapeutas, asistentes sociales, terapeutas ocupacionales, cocineros, técnicos de mantenimiento, personal de limpieza… son solamente algunos perfiles de trabajadores que se enfrentan a riesgos y enfermedades profesionales derivados de sus actividades laborales. Tal y como se apuntó en el desayuno, los sobreesfuerzos por manipulación de personas y los trastornos musculoesqueléticos (TME) por posturas forzadas y movimientos repetitivos son los riesgos más comunes, además de los golpes contra objetos inmóviles. A ellos hay que añadir los biológicos y los psicosociales debidos estos últimos sobre todo a la  sobrecarga de trabajo. Agresiones verbales y físicas, accidentes “in itinere”, quemaduras, cortes y pinchazos completan este mapa de riesgos laborales. Para impedirlos, los trabajadores disponen de ayudas mecánicas y motorizadas tales como grúas de levantamiento, medios mecánicos de desplazamiento, camas automáticas, etc., además de EPI (guantes, mascarillas…).

CNAE 873

María Félix Villar, jefa de la Unidad Técnica de Ergonomía y Psicosociología del Centro Nacional de Nuevas Tecnologías (CNNT) del INSHT, alertó acerca de la escasez en España y en el extranjero de informes y estudios en torno a los riesgos laborales de trabajadores de centros geriátricos. Asimismo, ofreció datos tomando como fuente de información el CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas) 873 (Asistencia en establecimientos residenciales para personas mayores y con discapacidad física), comparándolo con hospitales, –al ser actividades parecidas con problemática en principio similar–, encontrándonos en estos últimos problemas y accidentes vinculados al sobreesfuerzo físico, seguidos de aplastamientos sobre o contra un objeto inmóvil. “En el caso de las actividades recogidas en el CNAE -residencias-, existe una frecuencia mucho mayor de sobreesfuerzos que en hospitales y, en cambio, menor en aplastamientos”.

Enfermedades profesionales y accidentes laborales

Mª Teresa González,  jefa del Servicio de Medicina, Ergonomía y Psicosociología Aplicada del IRSST, ofreció datos de la Comunidad de Madrid ciñéndose al CNAE 8731 que se refiere a “asistencia en establecimientos residenciales para personas mayores”. 

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En cuanto a enfermedades profesionales, en 2011 se declararon en la capital 1.134, y del total de patologías que engloba el mencionado CNAE fueron seis –el 0,53% del total–: dos se declararon en el Grupo 1 de Agentes Químicos por error -fueron realmente dermatitis por productos de limpieza-; tres fueron epicondilitis -un problema de codo- englobados en el Grupo 2 de Agentes Físicos, concretamente se produjeron en auxiliares de enfermería por realización de posturas forzadas; y una fue una conjuntivitis viral perteneciente al Grupo 3 de Agentes Infecciosos, también en un auxiliar de enfermería. De todo esto se deduce que el 50% son lesiones musculoesqueléticas, el 33% dermatitis y el 16,6% fueron por agentes biológicos”. A tenor de estas cifras, Mª Teresa González recordó que existe una infradeclaración de enfermedades profesionales muy seria por la que el IRSST está luchando para que esto no suceda con diversas acciones. “Actualmente tenemos en imprenta un documento dirigido a médicos de atención primaria para dar a conocer cómo se declara y se gestiona la enfermedad profesional ya que esta se está considerando en muchos casos como común y no  llega a la mutua”.

En cuanto a los accidentes laborales de 2011 englobados en el CNAE 8731 fueron 757 los que se produjeron, lo que supone el 0,98%, de los que 480 fueron por sobreesfuerzos, es decir el 63,4%. Los golpes contra objetos inmóviles representan el 19,15%; contra objetos en movimiento, el 6%; contactos con objetos punzantes o cortantes, el 2,11%; y golpes, el 1,98%.En torno a los accidentes por sobreesfuerzos ocurridos en residencias, el levantar y transportar carga representa el 47,71%, siendo la causa más frecuente seguida de la realización de movimientos no coordinados o inoportunos -el 18%-, empujar y tirar -el 10%–, giros o torsiones –el 7,71%–, y agacharse o depositar una carga –4,37%–.

En cuanto a las lesiones, las más significativas son esguinces, torceduras y dislocaciones -el 76,25%-. Después encontramos otra superficiales -el 14,37%–.

En lo relativo a la parte del cuerpo lesionada, espalda y cuello abarcan el 47,5%; problemas de extremidades superiores el 36,67% y, de estas, solo de hombro el 33,52%; de extremidades inferiores, representan el 9,8%.

En cuanto a la edad, el mayor porcentaje – el 33,54%–  determina que el accidente se produce en edades comprendidas entre 40 y 50 años, seguido a más distancia por el grupo de 30 a 40 años -el 25,1%-.

En cuanto al sexo, es significativo que el 92,29% de los accidentados son mujeres. Y en lo relativo a la ocupación, los auxiliares de enfermería suponen el 75,62% y enfermeros y fisioterapeutas el 10,42%.

De este crisol de porcentajes, se deduce que las iniciativas en este sector “debe ir encaminada a PRL ergonómicos, biológicos y químicos”.

Mª Teresa González explicó que el IRRST en el año 2011 “firmó un contrato con una empresa para acciones de asesoramiento, formación, información y divulgación en materia de riesgos laborales” surgiendo “una guía de autoevaluación de riesgos laborales asociados al puesto de trabajo, un manual de prevención de riesgos biológicos en manejo de personas dependientes y un CD del manejo de dichas personas”. Además, en 2010 se firmó otro acuerdo con la Asociación Madrileña de Ergonomía “para formación, información y sensibilización del personal de atención a residentes, impartiéndose numerosas charlas en diferentes residencias geriátricas de la Comunidad de Madrid”. En definitiva, el Instituto es un organismo que trabaja “en la prevención de trastornos musculoesqueléticos y de dermatosis, contando con publicaciones” porque el asesoramientos es una “herramienta fundamental”.

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