cabecera home
Edición impresa Ver sumarios Suscribete
Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
ART.TÉCNICO

¿Cualificar o cumplir trámite?

24/01/2020 - Por Francisco Javier Melendreras Montesinos. Tutor del Máster Oficial de Prevención de Riesgos Laborales en la UCAM
El artículo 19 de la ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales dice que la formación que debe recibir cada trabajador debe ser una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada.
Foto 1. La persona que imparte formación debe conocer la realidad de la empresa.
  • La formación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador... 
  • La formación se podrá impartir por la empresa mediante medios propios o concertándola con servicios ajenos…

¿Qué interpretamos como suficiente y adecuada? Una formación será suficiente si con las horas y contenidos impartidos se alcanza el objetivo de proteger la seguridad y salud del trabajador. Se considera adecuada si está adaptada a las características de los trabajadores, teniendo en cuenta su experiencia, nivel cultural, capacidad de aprendizaje y otras características.

Es difícil saber si la formación que hemos impartido a nuestros trabajadores cumple con estas condiciones. No hay indicadores claros para poder determinar si la formación está siendo efectiva. Un indicador sería la disminución de accidentes laborales, pero la relación no está clara, ya que una empresa que decide integrar la prevención en su gestión, además de impartir formación a sus trabajadores, adoptará otras medidas complementarias.

Podemos saber si la formación que estamos impartiendo a las personas que trabajan en nuestra empresa es adecuada preguntándoles y así descubrimos que los trabajadores no están satisfechos con la formación que reciben.

Una carencia de los planes de formación de las empresas es la falta de participación de los trabajadores en su elaboración, aunque disponen de ese derecho, conforme al artículo 33.1.e de la Ley 31/1995 de PRL (El empresario deberá consultar a los trabajadores, con la debida antelación, la adopción de las decisiones relativas a el proyecto y la organización de la formación en materia preventiva). Los trabajadores deben participar porque saben qué necesidades formativas tienen, y así implicarlos y darles valor dentro de la empresa. ¿El formador debe quedar al margen, y limitarse a impartir una formación genérica e impuesta? La respuesta es no. En formación impartida con medios ajenos es complicado que el formador se pueda involucrar, pero si se trata de personal propio o de nuestro servicio de prevención ajeno (SPA), la formación la impartirá un técnico de prevención que conoce la empresa, a las personas que en ella trabajan, los riesgos de los puestos de trabajo de la empresa y las medidas preventivas a adoptar, por lo que su participación en el programa de formación resulta imprescindible.

¿Y que es lo que piensan las personas que trabajan en las empresas, pilar fundamental en la prevención de riesgos laborales en general, y en la formación en concreto, como receptores?

En un estudio llevado a cabo entre trabajadores de distintas empresas y distintos sectores, respecto de la formación recibida en los últimos dos años, los trabajadores hicieron una valoración de la formación que reciben, cuál es su percepción. Y este es el resultado.

  • La mayoría de los trabajadores considera muy importante recibir formación en su puesto de trabajo, sin embargo, en los últimos tres años la media anual de cursos recibidos no llega a uno, y solo se hace si es un requisito legal. Las horas de formación anual recibida, cuando no se trata de cursos con una duración prestablecida, no llega a las tres horas por trabajador.  
  • Habitualmente, la persona que imparte la formación suele ser un formador ajeno o personal del SPA. Esto no gusta a los trabajadores, ya que lo consideran como alguien ajeno, y no esperan que conozca su trabajo, y aún menos comprenda la idiosincrasia de la empresa. En opinión de los trabajadores, la persona que impartió la formación tenía bastante experiencia, y supo contestar correctamente a las dudas planteadas por el alumnado. 
  • Excepto casos puntuales, los cursos se impartieron en las instalaciones de la empresa formadora, no en la propia empresa ni en el centro de trabajo habitual, algo que desvirtúa el curso al no poder verse situaciones reales de su trabajo.  
  • Aunque no hubo formación práctica como tal, ya que solo se hicieron supuestos escritos que trajo el formador, las personas que asistieron a la formación consideraron esta como entretenida e interesante.

Accede al contenido completo en el siguiente enlace.

Volver

News FSL

MANTENTE INFORMADO: suscríbete GRATIS a nuestra Newsletter