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OPINIÓN

Miguel Ángel de la Fuente Moreno, Director del área de Consultoría de PRL del Grupo CIFESAL

Formación para la seguridad laboral

La formación es, sin lugar a dudas, el pilar básico para la integración de la seguridad y salud laboral, ya considerada una actividad preventiva relevante en la Directiva Europea 89/391/CEE, que dio paso al nuevo modelo recogido en la Ley 31/1995. Veamos una síntesis con propósitos divulgativos de los distintos aspectos que se pueden abordar en la formación en esta materia.

Formación para profesionales

La implantación del modelo de PRL en España supuso la aparición de nuevos técnicos profesionales formados a partir de la regulación contenida en la LPRL, el RSP y el Real Decreto de Construcción.

Así comenzó la formación de los futuros técnicos superiores y la de los denominados “intermedios”, actualmente técnicos superiores en prevención de riesgos profesionales, regulados por el Ministerio de Educación. Además, el RSP definía una función de nivel básico para la que se requiere haber realizado un curso de 30 ó 50 horas. (Ver artículo 34 y siguientes del RSP).

 Aquellas empresas que no hubieran concertado su servicio de prevención con una entidad especializada debían someter su sistema a una evaluación externa o auditoría (artículo 29 de la LPRL). Se necesitaba, por tanto, formar auditores. Para poder desarrollar la actividad profesional como auditor fue surgiendo una oferta de cursos que preparaban a los profesionales de la auditoria especializada en PRL para poder dar el servicio que la LPRL describe en su artículo 29. El programa de formación de los auditores no está regulado.

El decreto de construcción definió la figura del coordinador en materia de  seguridad y salud y estableció el contenido mínimo del programa de formación a través de la correspondiente Guía Técnica, que facilita su interpretación técnica y su aplicación.

Por último, podemos señalar la figura del perito judicial, que tiene como funciones el asesoramiento a los órganos de administración de justicia o a los particulares que lo contraten. El programa de formación de los peritos judiciales no está regulado.

La formación en la empresa

El artículo 19 de la LPRL obliga al empresario a desarrollar una actividad de formación con los trabajadores. Esta formación en la empresa debería orientarse en varias direcciones, que se esbozan a continuación.
▪De forma preferente, la formación se debe centrar en los riesgos a los que pueda estar expuesto el trabajador.
▪También es necesaria una formación dirigida a enseñar la correcta actuación en caso de emergencia, tanto a los trabajadores que deban intervenir activamente como al resto de la plantilla.
▪Además, en relación a la formación centrada en las emergencias, los trabajadores deben conocer las nociones básicas de primeros auxilios que puedan requerirse en caso de un accidente o de cualquier emergencia sanitaria.
▪Como complemento a todo lo anterior, es necesario que el empresario, el trabajador designado o el representante de los trabajadores en materia de prevención, si es el caso, dispongan de los conocimientos necesarios para una correcta gestión de la prevención en cumplimiento de las obligaciones legales que afectan a la empresa.

Además, en caso de requerirse la presencia del denominado “recurso preventivo” en operaciones de especial riesgo, el trabajador designado debe haber realizado, al menos, un curso de nivel básico que le capacite para el desarrollo de las funciones encomendadas.

Estrategia en Seguridad y Salud laboral

Todo este complejo esquema de figuras, contenidos, funciones, etcétera, requiere de una cultura empresarial que se está desarrollando desde hace quince años, pero de forma más intensa desde la aparición del documento denominado: Estrategia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (2007-2012). En este documento se recoge lo siguiente:

“Integrar la salud y la seguridad en los programas de educación y formación. Se pide a los Estados que utilicen el potencial que ofrece el Fondo Social Europeo para llevar a cabo proyectos de formación de los empresarios y los trabajadores en materia de salud y seguridad en el trabajo”.

Es necesaria una formación orientada a enseñar la correcta actuación en caso de emergencia, tanto a los trabajadores que deban intervenir activamente como al resto de la plantilla

En España se ha elaborado un documento similar denominado “Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo (2007-2012)” -EESST-, de la que se han derivado diferentes documentos de aplicación en cada comunidad autónoma suscritos por los agentes sociales. A modo de ejemplo, podemos recordar que en la Comunidad de Madrid se ha elaborado el III Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales, continuación de los anteriores, inspirado en esta EESST y que en su apartado 3.2 recoge que “la formación en prevención de riesgos laborales deberá ser tanto teórica como práctica, permanente en el tiempo, adecuada al puesto de trabajo y a las funciones preventivas que cada uno de los destinatarios deba desempeñar”.

En un principio, sensibilizar

Sin embargo, la formación en la empresa se encuentra con varios obstáculos importantes vinculados, entre otros factores, a la falta de sensibilidad de las partes afectadas: empresarios y trabajadores. Por una parte, la falta de sensibilidad de algunos empresarios que asumen la formación como requisito legal con el que deben cumplir, sin comprender el alcance y la importancia que tiene para su propio negocio en la disminución de la siniestralidad (accidentes, enfermedades, bajas…). Por otra parte, en la falta de sensibilidad de algunos trabajadores que, sin entrar ahora en el análisis de las importantes dificultades de disponibilidad horaria, no consideran que este tipo de formación es parte de su cualificación profesional que, de distintas maneras, le va a reportar muchos beneficios.

Todo lo anterior nos lleva a resaltar la importancia de incidir en las campañas de sensibilización, campañas que, por otra parte, los agentes sociales ya vienen desarrollando desde hace tiempo en su ámbito de influencia.

Mejorar las metodologías formativas

Y finalmente, hay que señalar un importante obstáculo para una mayor implantación y eficacia de la actividad formativa en seguridad y salud laboral: se trata de las metodologías formativas que se aplican, y que en esta materia, deben ser revisadas para adaptarlas a la realidad de empresarios y trabajadores. 

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