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ART.TÉCNICO

Transformación digital y nuevos retos de la seguridad y salud en el trabajo

17/01/2020 - Por Jesús R. Mercader Uguina. Director del Máster Universitario en PRL de la Universidad Carlos III de Madrid y Ana Belén Muñoz Ruiz. Subdirectora del Máster Universitario en PRL de la Universidad Carlos III de Madrid
Líneas de actuación del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Carlos III de Madrid

1. La necesidad de revisar el programa formativo del técnico de prevención de riesgos laborales para adaptarlo a los nuevos riesgos vinculados con la disrupción tecnológica.

Desde que Leonardo Da Vinci diseñara el primer robot humanoide en 1495 o George Devol creara la primera línea de ensamblaje en 1948, el desarrollo de la robótica ha sido imparable. La tecnología robótica tiene el potencial necesario para transformar las vidas de las personas y la sociedad en su conjunto. Una de las principales ventajas asociadas a la robótica consiste en mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores evitando su exposición a trabajos peligrosos o permitiéndoles realizar tareas menos repetitivas. El ejemplo más reciente lo observamos en Colossus, el robot que ayudó a mitigar el incendio de la Catedral de Notre Dame hace unos meses en París. Pero la robótica también se presenta como una nueva fuente de riesgos laborales.

La Directiva 89/391/CE, conocida por todos como ‘directiva marco en materia de prevención de riesgos laborales’, contiene una legislación mínima en materia de prevención de riesgos laborales. Por su parte, las Directivas específicas de desarrollo no abordan de forma directa los riesgos y las medidas preventivas asociados a la robótica. Tan solo la Directiva 2006/42/CE, relativa a las máquinas, recoge medidas preventivas que, en principio, serían extrapolables a este tipo de tecnología. 

En este campo, una de las interrogantes es el estatus de los robots: ¿son máquinas o cuasimáquinas? La cuasimáquina está destinada únicamente a ser incorporado a, o ensamblada con otras máquinas, u otras cuasimáquinas o equipos, para formar una máquina a la que se aplique la Directiva de Máquinas (art. 2 g) de la Directiva 2006/42). Si consideramos a los robos como cuasimáquinas, siguiendo la guía para la aplicación de la mencionada directiva de julio de 2017, en la exposición de motivos de la Directiva 2006/42 se dice que esta norma comunitaria no se aplica íntegramente a las cuasimáquinas, pero que resulta importante garantizar la libre circulación de éstas mediante un procedimiento específico que se fija en el artículo 13 de esta norma comunitaria. 

Lo que parece claro es que no es posible que el legislador concrete la variadísima gama de los mecanismos ante la imposibilidad de seguir el ritmo de creación de nuevas máquinas, aplicándose en todo caso las normas genéricas o deuda de seguridad. Una muestra clara son los daños que sufre un trabajador por atrapamiento por un robot en un caso español. En la argumentación jurídica de la sentencia que resuelve el supuesto se explica que se omitieron las medidas de seguridad adecuadas ya que hubo falta de puesta a disposición del trabajador de unos adecuados sistemas de aviso, coordinación y comunicación, lo que era obligado dadas las características del trabajo, así como también de la ausencia de evaluación del riesgo (STSJ Galicia 28-11-2009, JUR\2009\144698). 

Más detalles encontramos en las normas técnicas sobre robótica que, como se sabe, son normas privadas y, en principio, derecho blando o no vinculante. En este sentido, existen dos normas técnicas de ámbito internacional que concretan las medidas de seguridad respecto de los robots industriales de primera generación (ISO 10218-1:2011, Requisitos de seguridad para robots industriales, e ISO 10218-2:2011, Requisitos de seguridad para robots industriales). Por su parte, está la especificación técnica ISO/TS 15066:2016 dedicada, en particular, a las aplicaciones con robots colaborativos, que son aquellos diseñados para interaccionar directamente con un humano dentro de un espacio de trabajo colaborativo. La lectura de las normas ISO advierte que focalizan su atención en los riesgos físicos que se pueden derivar del uso de robots en la empresa. Si bien en las normas técnicas se listan peligros pertenecientes a diferente categoría (aplastamiento, cortes, choque eléctrico, quemadura, fatiga, posiciones no saludables, entre otros), el contenido técnico de las normas técnicas se centra básicamente en la seguridad del trabajador. Ahora bien, las medidas preventivas no deberían limitarse a la reducción de los riesgos mecánicos debido a la posible colisión entre robot y persona dentro del espacio compartido sino que se precisa de un enfoque multidisciplinar que tenga en cuenta no solo los aspectos técnicos sino también los principios ergonómicos y aspectos psicosociales. Por su parte, el British Standards Institute (BSI) ha elaborado una nueva guía para el diseño ético y aplicación de robots (BS 8611:2016) y el Ministerio de Trabajo francés, en 2017, ha publicado la “Guía para la prevención en relación con las aplicaciones colaborativas robóticas”.  El reto del cambio tecnológico en materia formativa es ciertamente elevado ya que, según se dice, se precisa trabajadores con una rápida capacidad de aprendizaje y que aún sean más rápidos olvidando lo aprendido si esto se convierte en un inhibidor para aceptar lo nuevo. El plan de formación no solo debe dirigirse a facilitar que los profesionales de la prevención de riesgos laborales adquieran los conocimientos y competencias técnicas sino también las habilidades básicas para promover el cambio y la transformación dentro de las organizaciones. A este respecto, puede servir de ejemplo la experiencia atesorada en el Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Carlos III de Madrid con más de veinte años de impartición. Precisamente, en este máster algunos de sus profesores están llevando a cabo estudios pioneros vinculados con el cambio tecnológico y sus implicaciones para los trabajadores. Sirva de ejemplo el trabajo del director del máster, el profesor Jesús R. Mercader Uguina, titulado "El futuro del trabajo en la era de la digitalización y la robótica", editado en Tirant lo Blanch (2017). Igualmente, cabe mencionar otros análisis realizados por la profespra Ana B. Muñoz Ruiz (subdirectora del máster) tales como "Negociar el algoritmo, la robótica y los drones: primeras experiencias en los convenios colectivos” o “Robótica y riesgos laborales: ¿necesitamos un nuevo marco regulador para prevenir los daños derivados de esta nueva tecnología?. 

Lo que parece claro es que la renovación y actualización de los contenidos docentes del programa es una tarea permanente por parte de los coordinadores de las asignaturas del Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Carlos III de Madrid. Los contenidos del programa académico se renuevan cada año teniendo en cuenta las reformas legales y técnicas en materia de seguridad y salud en el trabajo. Se presta especial atención a los enfoques proactivos que se dirijan a evaluar y gestionar los riesgos asociados a la presencia de robótica en los lugares de trabajo y las nuevas necesidades de capacitación, responsabilidad y nivel técnico de los trabajadores, así como se analizan medidas para prevenir los riesgos y realizar controles, especialmente, para aquellos trabajadores cuya actividad laboral se caracterizan por usar las TIC con una intensidad alta. 

Accede al contenido completo en el siguiente enlace.

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