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OPINIÓN

José J. Moreno, Consejería Empleo de la Junta de Andalucía

La lucha contra el ruido en el trabajo

D.José J..Moreno es Jefe del Servicio de Estudios e Investigación de la Dirección General de Seguridad y Salud Laboral.
En la práctica de la Higiene Industrial, se ha considerado durante mucho tiempo que el requisito imprescindible de cualquier intervención de mejora de las condiciones de trabajo era establecer si la exposición existente superaba o no el valor límite aplicable. Parecía como si, sin este conocimiento previo, resultara imposible saber si había que hacer algo y, en caso afirmativo, qué había que hacer.

Esta convicción, ampliamente compartida por los especialistas, ha tenido, al menos, dos consecuencias indeseables:

  1. Ha polarizado excesivamente la actuación higiénica en la evaluación de la exposición (medición y valoración) en detrimento de la determinación del contenido de la intervención que, siendo el objetivo final de todo el proceso, solo recibía una atención marginal y se resolvía, con frecuencia, de forma insuficiente, superficial y carente de método.
  2. Ha ampliado de modo indebido la función del valor límite, añadiendo a su papel original de techo de la exposición, el único legítimo, el de suelo de la intervención, que en general no le corresponde y que, en ocasiones, cuando desincentiva injustificadamente una mejora razonable de las condiciones de trabajo, resulta francamente contraproducente.

El argumento más convincente para la quiebra de este modelo es la insuficiencia protectora del valor límite -dicho en otros términos, la constatación de que una exposición por debajo del valor límite no garantiza a todos los trabajadores la ausencia de daños para su salud-. Esta afirmación, perfectamente válida en términos generales para los agentes químicos, es también inequívocamente aplicable al ruido porque:

a. Se han descrito diversos efectos extra-auditvos del ruido con exposiciones umbral inferiores al valor límite que establece el RD 286/2006 [87 dB (A) para el NEDE1] el cual, a su vez, no hace sino adoptar el de la Directiva europea 2003/10/CE, que traspone.

b. Porque el LOAEL2 del más común de los efectos auditivos, la hipoacusia inducida por ruido, es también, de acuerdo con la bibliografía, bastante inferior al citado valor límite.

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