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OPINIÓN

Claudia Narocki, Técnica en PRL, Instituto sindical de Trabajo Ambiente y Salud (ISTAS)

Los protectores auditivos y el compromiso empresarial con la prevención de los efectos del ruido en la salud

En la jerarquía de medidas preventivas del artículo 15 de la LPRL, un equipo de protección personal es el último recurso para proteger a los trabajadores frente a los riesgos laborales que no se hayan podido eliminar o controlar por otros medios. Es esta misma lógica la que tiene que guiar la actividad preventiva frente a los riesgos derivados de la contaminación por ruido en el trabajo.

La prevención en el origen, actuando sobre las fuentes de ruido, es importante por muchas razones. La primera de ellas es que la contaminación acústica tiene efectos tanto auditivos como extraauditivos, y debe protegerse la salud de los trabajadores frente a ambos. Así lo establece el Art. 1 del RD 286/2006 que afirma que son objeto de prevención “los riesgos para la seguridad y la salud derivados o que puedan derivarse de la exposición al ruido, en particular los riesgos para la audición”. Los protectores auditivos, por ejemplo, no protegen a la salud de la embarazada y del feto, por lo que una trabajadora embarazada expuesta a ruido tendrá que ser cambiada de puesto durante este periodo (ver, al respecto, el Anexo VII del Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención: “Lista no exhaustiva de agentes, procedimientos y condiciones de trabajo que pueden influir negativamente en la salud de las trabajadoras embarazadas o en período de lactancia natural, del feto o del niño durante el período de lactancia natural”). 

Mientras exista ruido, la empresa tiene que planificar todas aquellas acciones preventivas que puedan reducirlo

También se debe privilegiar la prevención en el origen porque el uso correcto de los protectores auditivos para reducir la exposición al ruido resulta difícil de alcanzar. Esto se debe a varios factores. A muchos lectores les vendrá a la cabeza un lugar común: “¡es que los trabajadores se niegan a usarlos!”, sin ahondar y estudiar las causas de este hecho. En este sentido, un estudio encargado por la autoridad de prevención de riesgos laborales británica (HSE: Real world use and performance of hearing protection, disponible en http://www.hse.gov.uk/research/rrpdf/rr720.pdf publicado en 2009)  investigó este asunto y sus conclusiones resultan muy ilustrativas.

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El citado estudio encontró que solo un 60% de los trabajadores que tenían asignado el uso de protectores auditivos los estaban usando y que, de estos, una buena parte no se los colocaba bien, lo que les brindaba una atenuación insignificante  Pero el estudio, además de constatar el uso deficiente y el no uso, investigó las prácticas empresariales que podían explicar por qué esto era así. Así hallaron que era en las empresas en las que los protectores eran la única medida adoptada frente al ruido, en aquellas empresas en los mandos no hacían nada para fomentar su uso y en aquellas en las que no se había evaluado la exposición, donde menos se usaban los protectores. 

El citado estudio también identifica varios campos de actuación. En primer lugar, señala la necesidad de difundir información, orientada a aquellos que consideran que la protección auditiva es la primera y única solución frente al ruido, procurando que sean conscientes de que los protectores no son una solución sencilla ni fiable. En este sentido, vemos que algunos fabricantes ya están informando acerca de las limitaciones de estos EPI. Por ejemplo, en el catálogo online sobre protectores auditivos de 3M se expresa claramente las limitaciones de las protecciones auditivas. Entre otros mensajes, expone que  “… tan solo cinco minutos sin utilizar la protección durante una jornada de ocho horas puede ser la causa de una pérdida auditiva irreversible…, etc.” (http://3m.richfx.com.edgesuite.net/catalog/media/ES_Seguridad_Catalogo/?rfx_page=78 )

Otro problema identificado es que la mayoría de los empleadores no selecciona la protección auditiva de acuerdo a la atenuación requerida. Una parte de este problema, afirman, se podría paliar también con mayor información; por ejemplo, en los envases de los protectores y en la publicidad de estos, sobre los niveles de sonido superiores e inferiores aproximados para las cuales el protector puede ser adecuado. También recomiendan incluir las probabilidades de atenuación reales. Además, para los protectores auditivos reutilizables se debería aportar información sobre la duración máxima aproximada de estos equipos y, además, informar de que los protectores se deterioran con el uso y que este deterioro puede no ser evidente para el usuario. 

El uso correcto de los protectores auditivos requiere un alto nivel de formación, de supervisión y de motivación

Otro problema que se señala es conseguir un buen ajuste de los tapones de espuma. Aquí la solución es la formación e información de empresarios y usuarios. El estudio halló que los usuarios no suelen ser conscientes de que este tipo de protectores deben ser comprimidos antes de su ajuste, ni son conscientes de la importancia de la correcta compresión: un tapón comprimido incorrectamente puede dejar al usuario prácticamente sin atenuación.

Además, las y los trabajadores que necesitan usar otros equipos de protección, como las que realizan su tarea al aire libre, deben disponer de ropa y cascos o gorras compatibles con la adaptación de protectores con orejera. Cuando estas se ponen sobre sombreros y capuchas convencionales sólo pueden proporcionar atenuación limitada.

Una conclusión obligada es que el uso correcto de los protectores auditivos requiere un alto nivel de formación, de supervisión y de motivación. Tanto los empleadores que ofrezcan este tipo de protección, como los trabajadores/as usuarios, deben ser conscientes de estos problemas potenciales, y de la existencia de tipos de tapón auditivo alternativos y que siempre se debe tender a elegir aquellos que mejoran la audibilidad y la comunicación.

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Pero la conclusión más importante que se debe extraer y difundir es que las protecciones auditivas no son “la solución”. Para la protección de la salud de los trabajadores, una empresa que se enfrente al problema de ruido no puede elegir simplemente ofrecer protectores auditivos y considerar que todo ya está hecho. Por el contrario, debe siempre aplicar dos principios:

  • actuar sobre el origen del ruido, eliminándolos en su fuente o reduciéndolo al nivel más bajo posible según los principios del artículo 15 de la LPRL;
  • gestionar adecuadamente las medidas que se adopten, en particular si esta incluye la protección auditiva a través de EPI.

Como parte de la gestión preventiva del ruido, en consonancia con nuestra legislación preventiva más general (LPRL y RSP), es esencial identificar las fuentes de ruido, examinar las causas de este y determinar las medidas de reducción que se van a tomar. 

Es esencial actuar en el origen, llevando a la práctica las medidas que establece el Artículo 4.1 del RD 286/2006, “Disposiciones encaminadas a evitar o a reducir la exposición al ruido”.

Es decir, mientras exista ruido, la empresa tiene que planificar todas aquellas acciones preventivas que puedan reducirlo, evaluando periódicamente la eficacia de las medidas de adoptadas, así como alternativas técnicas disponibles. Además, deberá realizar  mediciones de emisiones y exposiciones  (tomando en cuenta que los resultados de las mediciones determinan una serie de obligaciones), formación, vigilancia de la salud, etc. 

La empresa deberá elaborar y conservar la documentación de estas actuaciones, incluyendo el proceso de toma de decisiones, las revisiones de la efectividad y las medidas correctoras adoptadas, etc. También se conservará la documentación sobre las máquinas, mediciones, vigilancia. 

Formar y actuar

La formación constituye una parte importante del control del ruido. A continuación figuran las personas que deben recibir formación:

  • Los directivos, para que puedan cumplir sus obligaciones en materia de control y registro.
  • Las personas que efectúan el seguimiento del nivel de ruido.
  • Las personas que redactan la documentación de los concursos a fin de que los contratistas controlen los ruidos.Los trabajadores, pues conocer las medidas de control para reducir al mínimo la exposición al ruido. Deben saber cómo reducir al mínimo la exposición en diferentes situaciones en particular cuando realizan tareas diversas y utilizan diversas máquinas/herramientas o circulan por diferentes espacios. Ha de prestarse especial atención a los trabajadores que se acaban de incorporar, los trabajadores de contratas, etc.
  • Las y los representantes de los trabajadores, para que puedan participar en la identificación de problemas y en la búsqueda de soluciones, en el procedimiento de evaluación de riesgos y en el seguimiento de la eficacia de las medidas adoptadas, y especialmente en las deliberaciones sobre la aplicación de medidas de control y su efectividad. 

Actuando así, la empresa logrará demostrar un compromiso empresarial claro con la reducción del problema del ruido y creará las condiciones para que mandos y trabajadores colaboren con el programa.   

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