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ART.TÉCNICO

Un poco de sensibilización en protección auditiva

18/07/2018 - Ignacio Cedrún, técnico protección en Seguridad Laboral de Hoffmann Group
Con la publicación del Nuevo Reglamento sobre Equipos de Protección Individual UE 2016/425 el 21 de abril de 2018, sustituyendo a la Directiva 89/686/CEE, han entrado en vigor algunos cambios sustanciales que, pese a no afectar directamente al usuario en la manera que debe proceder en la gestión diaria de la seguridad en su empresa, sí suponen un nuevo concepto de cómo tratar ciertos aspectos.

Una de las novedades destacadas es el cambio de categoría EPI de la protección auditiva. Los ruidos nocivos suben de la Categoría II a la III, quedando así encuadrada la pérdida de audición como un daño grave e irreversible para la salud. Se asemejan por tanto los problemas de audición a otros riesgos como los provocados por inhalación de sustancias tóxicas o los causados por trabajos en altura.

La problemática y consecuencias del ruido en el puesto de trabajo se ha subestimado con frecuencia y muchos trabajadores no acaban de percibirlo como algo muy dañino y capaz de causar secuelas definitivas.

La sordera o hipoacusia está reconocida como enfermedad profesional por el Real Decreto 1299/2006, encuadrada en el grupo 2, como enfermedad causada por agentes físicos. En Europa, la sordera inducida por la exposición al ruido nocivo representa un problema cada vez más grave, siendo actualmente una de las enfermedades más diagnosticadas.

Se trata de un proceso lento, lo que provoca que no seamos conscientes del mismo hasta que los síntomas sean significativos, momento en que ya son irreversibles.  Lo especialmente dramático, es que cada caso se hubiera podido evitar al 100% simplemente utilizando la protección auditiva adecuada.

El proceso de nuestro sistema auditivo a grandes rasgos es el siguiente: las ondas sonoras, variaciones de la presión atmosférica, llegan a través del conducto auditivo al tímpano. Este, transmite las vibraciones a los huesecillos del oído y estos por su parte hacen lo propio transmitiendo esas vibraciones a la cóclea. Es aquí donde se encuentran los estereocilios. Cuando se produce un estímulo, estos transmiten un impulso nervioso al cerebro donde se genera una sensación auditiva. Cuando el ruido es excesivo, los estereocilios se doblan y en caso de una exposición permanente a esos niveles, ya no se recuperan.

Por estos motivos es totalmente lógico que la Unión Europea reconozca el ruido dañino como peligro irreversible para la salud y reclasifique los productos de protección auditiva como Categoría III en el marco del nuevo reglamento.

Este cambio de categoría supone dotar a los protectores auditivos de una importancia superior: a mayor categoría, mayor control del proceso productivo. El fabricante no solo debe someter sus equipos al control por parte de un laboratorio independiente designado por la UE para ensayar y verificar los mismos, sino que además debe superar un control anual de garantía de calidad ya sea sometiendo a control los EPIS que salen de su línea de producción o bien auditando su propio sistema de producción. 

Puede acceder al contenido completo, aquí.

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