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OPINIÓN

Elena Caballero, Técnico especialista en ergonomía del Departamento de I+D+i en Prevención de MC Mutual

El hombre medio no existe

La antropometría es la ciencia que estudia las proporciones y medidas del cuerpo humano tomando como referencia las estructuras anatómicas principales. Es una herramienta importante para la Ergonomía que favorece el diseño óptimo de todos los elementos con los que interactúa el ser humano. Esto significa que contribuye a que dichos elementos sean prácticos, funcionales y saludables para la persona.

Desde la antigüedad, los escultores aceptaban las proporciones del cuerpo como criterios de diseño. Un ejemplo de esto es el conocido y elaborado “hombre vitruviano” de Leonardo da Vinci en el Renacimiento. Si observamos objetos y mobiliario de nuestros antepasados, nos podemos hacer una idea aproximada de sus dimensiones corporales. En esa época, los artesanos diseñaban los elementos del entorno por y para las personas, teniendo en cuenta su antropometría y tomándola como medida de todas las cosas: el pie, la pulgada, el palmo… Entonces, ¿en qué momento la persona dejó de ser el epicentro del diseño?

La industrialización fue un cambio, más allá de la incorporación de máquinas en los lugares de trabajo. Estas se convirtieron en un elemento clave en la sociedad y adquirieron un valor tan relevante que dejaron a la persona en un segundo plano, siendo esta la que debía adaptarse a su entorno. Cuando esta inadaptación de la máquina a las características y limitaciones del ser humano empezó a generar fallos del sistema, con consecuencias graves y costosas, el planteamiento de ingenieros y diseñadores empezó a centrarse de nuevo en el individuo dando lugar a la corriente de Human Factor, que derivó en la Ergonomía, introduciendo conceptos antropométricos para el diseño de espacios y elementos.

hombre medio

Actualmente, disponemos de tecnologías capaces de lanzar satélites en la órbita terrestre, construir rascacielos que se pierden entre las nubes y hasta manejar vehículos de transporte público sin necesidad de conductor. Sin embargo, quizás por falta de conocimientos o concienciación, y a pesar de tantos avances, seguimos teniéndonos que adaptar a las exigencias de nuestro entorno, aunque esto muchas veces nos suponga un sobreesfuerzo muscular o una mala postura. Por ello, aunque la Ergonomía es una disciplina preventiva de gran importancia para combatir la principal causa de baja laboral en las empresas -las lesiones musculoesqueléticas- su implantación no está tan extendida como la Seguridad en el Trabajo y la Higiene Industrial.

Criterios de diseño

El enfoque óptimo consistiría en diseñar el puesto de trabajo de acuerdo a las dimensiones antropométricas del individuo que lo ocupa, pero a la hora de ponerlo en práctica nos surgen varios inconvenientes. Por un lado, en empresas con un gran número de trabajadores, esta operación sería muy costosa, y por otro, en aquellos puestos de trabajo que puedan ser ocupados por diversos trabajadores se deberá adaptar a todos y cada uno de ellos.

Hablando en estos términos, será imprescindible diseñar para toda la población que puede ocupar ese puesto de trabajo para que sea válido para todos los trabajadores.

Por regla general, en una población aleatoria1, se asume que los datos antropométricos responden a una distribución normal o curva de Gauss (ver imagen 1).

Desde un enfoque ergonómico, podemos seguir uno de estos principios para el diseño antropométrico de puestos de trabajo:

Diseño para el promedio.

Esta es una opción que generalmente acaba por no ajustarse a ningún trabajador o bien el grupo beneficiario es muy pequeño. Si queremos diseñar la altura de una puerta para un grupo de trabajadores y seguimos este principio del promedio, correríamos el riesgo de que los trabajadores más altos se dieran de bruces con el dintel de la puerta o tuvieran que agacharse para pasar ilesos, descubriendo así la paradoja del hombre medio.

Diseño para los extremos.

Es muy útil para el diseño de distancias de alcance y holgura de espacios. Para esto, solemos coger dos extremos: el 5% o percentil 5 (para determinar las distancias de alcance máximo) y el 95% o percentil 95 (para determinar la holgura de los espacios de trabajo). De esta manera, estamos protegiendo al 90% de la población que ocupa el puesto de trabajo. Volviendo al ejemplo del diseño de la puerta, si queremos diseñar para que tenga holgura suficiente diseñamos para el 95% percentil.

El enfoque óptimo consistiría en diseñar el puesto de trabajo de acuerdo a las dimensiones antropométricas del individuo que lo ocupa

Diseño para un intervalo ajustable.

Este principio de diseño es el más exigente, ya que se traduce en diseñar elementos del puesto de trabajo que se ajusten a un intervalo de trabajadores. Por ejemplo, una silla que pueda ser regulada en altura para el trabajador más alto, el más bajo e incluso para el abanico de posibilidades que existen entre ambos. Es aplicable a grupos de población conjunta (hombres y mujeres) y heterogéneos (distintas altura, edades, etnias…), siempre y cuando cubramos generosamente el target.

Normas de referencia

Para disponer de datos que nos permitan implementar los criterios citados anteriormente, en España disponemos del informe “Datos antropométricos de la población laboral española” (INSHT, 2003), que recoge 48 dimensiones estáticas y funcionales.

Por otro lado, existen diversas normas europeas que hacen referencia a datos antropométricos:

▪UNE-EN ISO 7250:1998 – “Definiciones de las medidas básicas del cuerpo humano para el diseño tecnológico”.
▪UNE-EN ISO 14738:2008 – “Seguridad de las máquinas. Requisitos antropométricos para el diseño de puestos de trabajo asociados a máquinas”.
▪UNE-EN 547.1+A1 – “Seguridad de las máquinas. Medidas del cuerpo humano. Parte 1: Principios para la determinación de las dimensiones requeridas para el paso de todo el cuerpo en las máquinas”.
▪UNE-EN 547.2+A1 – “Seguridad de las máquinas. Medidas del cuerpo humano. Parte 2: Principios para la determinación de las dimensiones requeridas para las aberturas de acceso”.
▪UNE-EN 547.3+A1 – “Seguridad de las máquinas. Medidas del cuerpo humano. Parte 3: Datos antropométricos”.

En conclusión, a la hora de diseñar un puesto de trabajo no debemos olvidar el factor antropométrico. Para ello, seguiremos las siguientes recomendaciones:

▪Determinar la población a la que va dirigido el diseño.
▪Priorizar el principio de intervalo ajustable y de extremos, frente al diseño para el promedio.
▪Analizar las dimensiones relevantes en la relación persona-objeto que queremos tener en cuenta.
▪Disponer de datos antropométricos (o tomar las medidas pertinentes con una muestra representativa de los trabajadores expuestos).
▪Aplicar las medidas al diseño.

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