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OPINIÓN

Francisco Javier Llaneza, Presidente de PREVERAS/AEE

Sobre la Ergonomía y el 25 aniversario de la AEE

La Ergonomía tiene un carácter históricamente determinado y contingente, que se ha ido configurando con argumentos sociales y científicos variables y cuyos límites siguen sin estar establecidos en absoluto, dependiendo tanto de las condiciones de su constitución, de la naturaleza de sus relaciones con otras disciplinas o de las discusiones internas entre académicos y profesionales.

Un antes y un después es el significado de cualquier referente histórico cuya importancia puede ser tan solo emocional. Una historia, que en el caso de la Ergonomía, es conveniente recordar y conocer sus antecedentes para comprender su desarrollo en nuestro país. La Ergonomía tiene un carácter históricamente determinado y contingente, que se ha ido configurando con argumentos sociales y científicos variables y cuyos límites siguen sin estar establecidos en absoluto, dependiendo tanto de las condiciones de su constitución, de la naturaleza de sus relaciones con otras disciplinas o de las discusiones internas entre académicos y profesionales.

El tiempo de la historia de la Ergonomía es una mezcla entre tiempo histórico y tiempo cronológico y ese proceso temporal podemos clasificarlo de acuerdo a las principales referencias de las distintas épocas. Una periodización establecida no solo por los hechos y las fechas, también por las anécdotas y el contexto. 

El tiempo meteorológico 

Es la anécdota de la primera lecto-escritura del vocablo “ergonomía”, que ha arraigado como creencia de sus orígenes. La Ergonomía la escribe el científico polaco Woycek Jastrzebowski en el marco de una actividad ecológica y antropológica, incluyendo el carácter estratégico del pronóstico del tiempo para su país: Polonia. Su obra: “Una reseña de la Ergonomía, o de la Ciencia del Trabajo basada en unas verdades tomadas de la Ciencias de la Naturaleza” publicada en 1857 en el semanario Naturaleza e Industria, es considerada la primera publicación con referencia al término Ergonomía, y que poco o nada tiene que ver con el significado posterior que tuvo. Al respecto, Vatin (2006), defensor de la Ergología como alternativa semántica, es muy crítico con este reconocimiento como fundador que se le asigna a Jastrzebowski, señalando la confusión de palabras y conceptos, “se hace difícil admitir que el inventor del vocablo no haya aportado nada al objeto de pensamiento designado más tarde por el mismo término”.

En español, el término Ergonomía aparece escrito en la traducción de una obra del empresario siderúrgico, abogado francés y reconocido como el primer gran economista liberal, Jean Gustave Courcelle Seneuil, podríamos decir que “chilenista” por la dedicación al país como profesor universitario y asesor. Publicó un libro en 1859, dividido en dos partes –Tratado Teórico y Práctico de Economía Política–, que es considerado uno de los primeros manuales de gestión de empresas. La primera parte está referida a los principios y la segunda al análisis aplicado a los fenómenos económicos, diferenciando los primeros con el término Plutología y Ergonomía, respectivamente. La Ergonomía la define como “arte que investiga los medios generales de aumentar la riqueza de las sociedades y los individuos”.

El tiempo bélico. El desarrollo de la disciplina

La creación de la Ergonomía es uno de los hechos más evidentes que contradice con mayor crudeza los argumentos a favor de la neutralidad de la ciencia y la tecnología, o dicho de otro modo, la vinculación del proceso científico-técnico a la producción de armamento. El centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial coincide con el periodo de la revolución industrial y la modernización tecnológica de los ejércitos, en un nuevo ambiente científico cultural nacionalista que minimizó los ideales universales que caracterizaron la ciencia de principios de siglo XIX. La Gran Guerra marca el ciclo ciencia-guerra-industria que se refuerza aún más en la Segunda Guerra Mundial, cuando se produce la consolidación definitiva del poderío científico. La energía nuclear es la culminación de ese poderío y también la paradoja de que aquello que nace con un estigma, su utilización militar, puede acabar siendo beneficioso para la industria y para la sociedad, para el ser humano, al igual que la Ergonomía.

Accede al contenido completo sobre la Ergonomía y el 25 aniversario de la AEE en este enlace.

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