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NOTICIA

¿Gafas de sol o gafas UV? Cómo escoger la mejor protección ocular en verano

04/06/2019 - Asepal
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), todos estamos expuestos a la radiación UV procedente del sol y de numerosas fuentes artificiales utilizadas en la industria, el comercio y durante el tiempo libre. El sol emite luz, calor y radiación UV de forma constante.

El objetivo principal de las gafas de sol es proteger los ojos de la exposición excesiva a la radiación UV y puede producir daños inflamatorios a corto plazo como la queratitis actínica, fotoqueratitis o la fotoconjuntivitis, y otros efectos crónicos como la degeneración macular, las cataratas o tumores. De ahí, la importancia del uso de las adecuadas gafas de sol y su adecuado filtro UV. Una de las principales preocupaciones en verano es la de prevenir y minimizar esta exposición a la radiación UV. Así lo recuerda ASEPAL, la Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual, que con la llegada del calor han visto cómo aumentaban las solicitudes de información (por parte de empresas y trabajadores) sobre el tipo de protección ocular que debe usarse cuando se ha evaluado el riesgo por exposición a UV.

Las gafas deben tener dos elementos de seguridad: el filtro solar, que debe absorber los UV, y el tinte de la lente, que es lo que hace que sean oscuras. Según apuntan desde la asociación, el problema llega cuando el filtro solar no es el adecuado o el reglamentario. Desde ASEPAL recuerdan que, aunque la exposición al sol es algo cotidiano en verano, es fundamental velar por una correcta salud visual, especialmente en los colectivos que realizan sus trabajos al aire libre. «Una correcta salud visual durante estos meses es más necesaria que nunca, hay que concienciarse más sobre los posibles peligros de esa exposición del sol», señala Luis Gil, secretario general de ASEPAL.

Las gafas de sol se han convertido en un elemento imprescindible para la salud ocular. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) pequeñas dosis de radiación UV son beneficiosas para el ser humano y básicas para la producción de vitamina D. Pero una exposición prolongada a la radiación UV solar puede producir efectos agudos y crónicos en la salud de la piel, los ojos y el sistema inmunitario.

Aunque el riesgo por exposición a este agente y, por lo tanto, la necesidad de protección es extensible a lo largo de todo el año, las consultas sobre protección ocular ante la radiación UV se incrementan en las proximidades del verano. Esto se debe a que existen varias normas que definen requisitos para ofrecer protección frente a esta radiación no ionizante, que sin un adecuado asesoramiento pueden llevar al error o confusión: EN 170, EN 172 y EN ISO 12312-1.

Desde ASEPAL insisten que, aunque las gafas sean de buena calidad, no significa que sean efectivas. «Por ello, lo importante es elegir bien la categoría a la que pertenecen y explicar las normas según los protectores oculares», explica Gil.

Según la OMS, todos estamos expuestos a la radiación UV procedente del sol y de numerosas fuentes artificiales utilizadas en la industria, el comercio y durante el tiempo libre, hasta un 20 % de los casos de ceguera pueden haber sido causados o haberse agravado por la exposición al sol. El sol emite luz, calor y radiación UV de forma constante.

 ¿Qué normas se asocian a los protectores oculares frente a radiación UV?

Existen tres normas aplicables que definen requisitos para los protectores oculares destinados a proteger los ojos frente a la radiación UV:

- EN 170:2002 – Filtros ultravioleta. Aplica a filtros que se utilizarán para conformar un protector ocular completo frente a la radiación UV.

- EN 172:1994 – Filtros solares para uso laboral. Aplica filtros que se utilizarán en el ámbito laboral para conformar un protector ocular completo frente a la radiación solar.

- EN ISO 12312-1:2013 – Gafas de sol para uso general. Aplica a protectores oculares completos destinados a ofrecer protección contra la radiación solar.

¿Qué tipo de protector deberemos usar en cada situación?

Desde ASEPAL informan que el protector ocular que se debe usar viene determinado directamente por la evaluación de riesgo que debe preceder al uso de todo equipo de protección individual (EPI). «No deberíamos seleccionar ningún EPI sin saber antes, de forma pormenorizada el tipo y el nivel de riesgo frente al que nos enfrentamos, la información es poder», comenta Gil.

En lo que respecta a la protección frente a la radiación UV, la elección de un tipo de protector u otro viene determinada por el tipo de radiación al que se exponga el usuario del EPI, tanto en el origen de este tipo de radiación, como en otros tipos de radiaciones no ionizantes en la exposición.

«Si estamos ante una exposición de origen artificial (lámparas de mercurio, solárium, etc.), el único tipo de protector ocular que se puede utilizar es aquel que incorpore filtros según la norma EN 170», explica Gil. «Del mismo modo, ante la radiación solar natural, el único tipo de protector es aquel que incorpora filtros conformes a lo establecido en las normas EN 172 o EN ISO 12312-1», concluye Gil.

Según las necesidades del trabajo y del trabajador, elegir el correcto EPI puede ser una tarea difícil. Desde ASEPAL inciden en la importancia que tiene para cada persona y empresa tener el conocimiento adecuado de la evaluación de riesgos y la actualización precisa de las normas aplicables de cada uno de los EPI.

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