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ART.TÉCNICO

Protección ocular y facial: clasificación y selección

07/07/2015 - Javier Díaz, secretario general de ASEPAL
En este artículo, intentaremos dar una visión general acerca de los tipos de protectores disponibles y su normativa aplicable y dar unas breves orientaciones acerca del proceso a seguir para la selección y uso de este tipo de equipo de protección individual (EPI).

De todos los sentidos de los que disponemos, la vista es, sin duda, el más importante en nuestra interacción con el medio. El ojo humano es una herramienta diseñada para captar imágenes con una gran nitidez y distinguir cientos de colores. Los seres humanos tenemos una gran dependencia del sentido de la vista, y esta es la razón básica por la que resulta fundamental su protección frente a las agresiones externas.

En este artículo, intentaremos dar una visión general acerca de los tipos de protectores disponibles y su normativa aplicable y dar unas breves orientaciones acerca del proceso a seguir para la selección y uso de este tipo de equipo de protección individual (EPI). 

Aproximación al problema

Los traumas oculares (entendiendo por trauma ocular toda lesión producida en el ojo) suponen un 10% de la traumatología general en España y constituyen la tercera causa de ceguera o secuelas importantes. Asimismo, los accidentes en el medio de trabajo suponen la primera causa de traumatismo ocular, representando el 23,2% del total (1).

En el año 2013 se registraron en España un total de 16.856 accidentes con baja, durante la jornada laboral, que afectasen a la zona de la cara o los ojos (2). En los datos representados en  la Tabla 1, vemos un descenso en el número total de accidentes registrados, así como en el número de casos graves. No estamos en condiciones de saber si este descenso corresponde a una mejora en las condiciones de seguridad de los trabajadores o si, debido a la coyuntura actual, el descenso se debe a una disminución en el número de trabajadores. No obstante, teniendo en cuenta que determinados estudios llevados a cabo en el año 2006 apuntaban a que el 85,4% de los traumas oculares laborales registrados procedían de trabajadores del sector de la construcción (1), y considerando el descenso que ha experimentado este sector desde entonces, los datos de 2009 no nos permiten ser muy optimistas en cuanto a la mejora de las condiciones laborales.

Accede al contenido completo de este artículo sobre la protección ocular en este enlace

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