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ART.TÉCNICO

¿Podemos respirar en paz?

23/05/2018 - David Jurado, técnico de seguridad y protección laboral de Hoffmann Group
El título del presente artículo es la cuestión que se realizan algunos trabajadores y empresarios, porque hay otros que ni se lo plantean. ¿Es mi aire respirable? ¿Tendré problemas en un futuro por estar respirando este aire en mi trabajo?

Otro punto a cuestionarse sería también esas personas que aun estando en un entorno no saludable ni siquiera se plantean estas cuestiones. ¿Acaso no tienen en cuenta la seguridad y salud propia o de sus trabajadores? ¿El exceso de confianza es el que lleva a emprender acciones inadecuadas? Habría que analizar tantos aspectos que sería necesario unas cuantas paginas tan solo para concienciar a estas personas de que al menos se hagan asimismo las cuestiones anteriormente reflejadas y no continúen con “en realidad, no hay mucho polvo aquí, siempre ha habido polvo y nadie se ha puesto enfermo, antes sí que teníamos polvo. Esto de ahora no es nada…”.

Si nos encontramos entre el primer grupo de personas quiere decir que estamos ante un proceso de trabajo que no nos transmite seguridad, bien por un desconocimiento o por desinformación. Es a partir de este punto donde nos podríamos plantear muchas cuestiones anteriores sobre planificación, estudios, mediciones, VLA, -ED, -EC… Respiramos una cantidad de 5 a 6 litros de aire por minuto, lo que viene siendo durante una jornada laboral de 2600 l de media por lo que dependiendo de cantidades y peligrosidad del mismo, debemos tener en cuenta que podemos estar ingiriendo una gran cantidad y tener como resultado desde un accidente puntual a una enfermedad profesional o incluso la muerte. Con ello, y de una forma relativamente sintetizada, vamos a intentar de orientar para realizar una primera identificación de protección.

¿Polvo, humo, microrganismos, vapores, nieblas y gases… existen en el puesto de trabajo? ¡Necesitaremos una protección! ¿Cuál? (ver imagen 1).

No obstante, hay más parámetros en los que nos tenemos que fijar para poder realizar una correcta selección: factores ergonómicos, composición material de los elementos de protección (posibles reacciones alérgicas), concentración de contaminante, factor de exposición, compatibilidad con otros EPIs o mantenimiento del EPI, entre otros.

Puede acceder al artículo completo a través de este enlace.

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