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ART.TÉCNICO

La mejora de la cultura preventiva en el sector vitivinícola de Galicia

13/03/2019 - Ángel López, jefe del centro del Instituto de Seguridad y Salud de Galicia (ISSGA) en Ourense
El sector vitivinícola gallego se encuentra diseminado a lo largo de las cuatro provincias, con 5 Consejos Reguladores de Denominación de Origen y denominaciones de origen, 4 indicaciones geográficas protegidas y además multitud de viticultores y bodegas no incluidas en ellos.
Viña.

Se trata de un pilar básico del sector primario en la economía gallega y del ámbito rural y un referente de identidad de esta comunidad autónoma. Su actividad se basa en la tradición y el buen hacer de muchas familias, así como de las cooperativas y empresas que fueron surgiendo y consolidándose a lo largo del tiempo. Responde a un colectivo sometido a riesgos de especial interés por cuanto sus trabajadores están expuestos a circunstancias de diversa índole asociadas a las formas tradicionales de producción, que aunque experimentaron importantes innovaciones tecnológicas, pueden ser causa potencial de accidentes o de enfermedades profesionales.

Desde hace tiempo, el Instituto de Seguridad y Salud Laboral de Galicia (ISSGA) viene trabajando en la idea de cómo abordar actuaciones con la idea de mejorar la cultura preventiva en el sector primario, en especial en las actividades más relevantes, y en este caso en el ámbito vitivinícola, planteándose cómo acercarse a las personas que potencialmente pueden ser sujetos de riesgos derivados de estas actividades, así como a las organizaciones que intervienen en el sector.

La estrategia formulada partía de cuatro elementos fundamentales:

  • Conocimiento de la realidad del sector a través de un acercamiento a sus agentes (consejos reguladores, cooperativas, oficinas agrarias comarcales, bodegueros o viticultores) y a la realidad de los riesgos en los distintos lugares de trabajo (bodega, viña).
  • Una vez conocida la realidad del sector se decide que los documentos técnicos más adecuados serán una serie de publicaciones donde se den pautas concretas de aplicación directa por el propio trabajador, acompañadas de una imagen clara que recoja situaciones habituales de trabajo donde se pueden dar los riesgos que se pretenden dar a conocer y prevenir. Se opta por desglosarlo en 3 publicaciones distintas para abordar los trabajos en bodegas, en la viña y durante la vendimia, para tener en cuenta las diferencias entre estas distintas situaciones.
  • Difusión del contenido de las publicaciones a través de la página web del ISSGA y de la celebración de Jornadas técnicas en los distintos consejos reguladores y en cooperativas vitivinícolas.
  • Distribución de las publicaciones en las jornadas técnicas y a través de los consejos reguladores, cooperativas, oficinas agrarias comarcales, bodegas y otras entidades.

Estos cuatro pasos tienen como objetivo final conseguir un mejor conocimiento de los riesgos y de las medidas preventivas por parte de todos los actores (trabajadores, técnicos y entidades) para trazar el camino hacia una mejora de las condiciones de trabajo y una disminución de la exposición al riesgo.

Aunque los riesgos deben ser evaluados en cada actividad, en concreto, por cada empresa y planificar las medidas preventivas adecuadas, a través de su modalidad de organización preventiva, lo que desde el ISSGA recomendamos es acceder a las publicaciones que inciden en los más destacados. Algunos de los aspectos a tener en cuenta en cada tipo de actividad son los siguientes.

Viña

Los trabajos se realizan a la intemperie y durante todo el año, sujetos a las condiciones ambientales e inclemencias meteorológicas de cada estación (frío o calor). Deben considerarse los riesgos en todas las actividades, desde plantación de vides, posible abonado, preparación de tierras (cava o eliminación de vegetación, poda y atado, mantenimiento de postes y alambres y aplicación de productos fitosanitarios. Esto provoca la aparición de diversos riesgos como caídas al mismo o distinto nivel debido al terreno y su orografía; los derivados de la utilización del tractor y los diversos aperos; el uso de desbrozadoras motocultores y motoazadas; la utilización de herramientas manuales como las tijeras de poda y los derivados de la aplicación de productos fitosanitarios. No se deben olvidar los trastornos musculoesqueléticos que puedan originarse debido a las dificultades para la mecanización de algunas tareas, lo que conlleva el manejo manual de cargas, movimientos repetitivos y posturas forzadas, así como los riesgos biológicos que puedan tener origen en los abonos orgánicos y purines u otros productos de abonado.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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