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ART.TÉCNICO

¿Puede, sabe, quiere?: propuestas para enfrentarse a los accidentes por sobreesfuerzo en la industria cárnica

08/03/2019 - Javier Bandrés Rubín de Celis, responsable Servicio de Prevención Propio de Argal Alimentación S. A.
En un entorno industrial, hubo un tiempo en que los accidentes causados por un trastornos músculo-esqueléticos (en adelante TME) podía ser considerado como un asunto menor, ¡incluso inevitable!, sobre todo porque coexistían con accidentes de graves consecuencias como aplastamientos, atrapamientos y cortes a los que, lógicamente, se les dedicaba toda la atención y medios.
Vista general de las instalaciones de Argal.

Pero los tiempos han cambiado. Ese tipo de accidentes están reduciéndose al mínimo y los riesgos relacionados con los sobreesfuerzos están adquiriendo un protagonismo que nos obliga a cambiar nuestras prioridades. 

En la industria cárnica los accidentes causados por sobreesfuerzos suponen entre un 30 y 40% del porcentaje total. Y aunque se trata de un sector cada vez más automatizado, en el que las tareas más pesadas ya se hacen con la ayuda de máquinas y robots, aún quedan muchas tareas en las que la manipulación manual de cargas (MMC) y los movimientos repetitivos (MMRR) son protagonistas del proceso productivo, principalmente por el valor añadido que las personas aportan al producto final.

Magnitud del problema

Con el foco apuntando a los TME de origen laboral nos percataremos de la verdadera magnitud del problema presente y del que se nos viene encima, a causa del inevitable envejecimiento de la población trabajadora, por lo que podríamos aplicar aquello de que “a grandes males, grandes remedios”. Y ahora pongamos nombre a los “grandes males”: los accidentes en tareas que implican MMC  o MMRR, en los que además puede haber posturas forzadas. Además, las recaídas en este tipo de accidentes son muy frecuentes, incrementando los días de baja. Todo ello, por suerte, es cuantificable económicamente, lo que siempre ayuda a priorizar y a dirigir nuestros esfuerzos en un sentido o en otro. Sigamos poniendo nombres. Cuando hablamos de “grandes remedios” nos referimos a la implantación de toda una batería de medidas preventivo-correctivas. Medidas que implican concentrar la atención en el problema, que precisan de un verdadero interés por solucionarlo y además tienen que ser unas medidas que estén abiertas a beneficiarse de los nuevos aportes de la tecnología y de la investigación en materia preventiva.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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