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REPORTAJE

Buenas prácticas en la prevención de riesgos laborales en la ejecución de obras civiles

01/06/2011 - Carlos Arévalo; Director de Asesoría técnica y jurídica de Prevención S.L. Jose Pablo Pascual, Asesor técnico en PRL
La construcción sigue resultando un sector que precisa de una indudable mejora preventiva en todos los procesos que lo integran para aproximar las condiciones de seguridad del mismo a los parámetros existentes tanto en el mismo sector en países de nuestro entorno como, en la medida de lo posible, en el resto de sectores de nuestro espectro productivo.
Colocación de redes previo al inicio de los trabajos

El sector de la construcción se ha configurado tradicionalmente como el motor de la economía nacional, y a pesar del evidente parón sufrido en el mismo en los últimos años, sigue participando de manera decisiva en la misma, tanto en lo referente a su contribución al tejido empresarial global, como en relación a su peso en el mercado laboral del país. De esta manera, sigue empleando a más de 1,5 millones de afiliados a la Seguridad Social, superando con creces el 10% del mercado laboral actual, si incluimos a los trabajadores autónomos. 

Desde el punto de vista de la siniestralidad laboral, si bien los niveles registrados se han ido moderando con la evidente disminución de actividad que ha sufrido el mismo, lo cierto es que sigue resultando un sector que precisa de una indudable mejora preventiva en todos los procesos que lo integran para aproximar las condiciones de seguridad del mismo a los parámetros existentes tanto en el mismo sector en países de nuestro entorno como, en la medida de lo posible, en el resto de sectores de nuestro espectro productivo.

Alta siniestralidad

Si se realiza un rápido análisis, la construcción presenta circunstancias especiales que contribuyen a su alta siniestralidad: una obra no es un centro de trabajo prototipo de carácter permanente en el que se puede hacer una evaluación de riesgos genérica con validez durante un período de tiempo significativo, sino que tiene fases y circunstancias cambiantes, es decir, está en constante transformación (en tamaño, maquinaria, profesionales, empresas presentes, etc.). Así pues, la prevención de riesgos laborales ha de planificarse a partir de la realidad concreta del  problema existente desde el punto de vista individual de cada obra, considerando su duración, tamaño y complejidad. Además, las propuestas de actuación que se desarrollen deben contemplar todas las fases que integran una obra (planificación y proyecto, licitación, ejecución, explotación, mantenimiento y conservación) teniendo en cuenta que en muchos casos las soluciones o recomendaciones están ya previstas, explicita o implícitamente, en la normativa vigente.

Prevencion en obras civiles
Guía de Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Laborales en Obra Civil.

En este sentido, y sin perjuicio de la falta de especificidad de la que adolece el marco normativo vigente, se considera necesario analizar cuáles son las actuaciones que se antojan como decisivas de cara a una posible mejora de la eficacia preventiva del sistema. Para ello, es preciso comenzar por la fase de planificación y proyecto de la obra -que se inicia con la concepción de las obras- que se muestra en nuestro país como especialmente desaprovechada ya que, ofreciendo un gran potencial, acaba siendo una etapa perdida. En esta fase, y con carácter general, no se atiende a los aspectos preventivos, salvo en lo referente al Estudio de Seguridad y Salud, habitualmente genérico y falto de encaje técnico en el proyecto.

Con esta premisa, en la que el proyecto es el documento clave para evitar riesgos y mejorar soluciones en la etapa inicial de la obra, se hace necesario recalcar que nuestro propio ordenamiento jurídico recoge tal obligación en el artículo 8 del Real Decreto 1627/97, en el cual traslada al proyectista deberes relativos a la futura obra como es la consideración en el diseño de la misma de los principios de acción preventiva -evitar los riesgos y valerse de la evolución técnica- por su aplicabilidad en esta fase.

Por tanto, frente a esta situación se hace necesario analizar vías de mejora no solo en los, a menudo, complejos equipos de trabajo empleados sino también en los sistemas constructivos diseñados y, finalmente, implementados en las obras. De esta manera, se facilitará que dichos sistemas y equipos no solo resulten más seguros sino que permitan su aplicación en escenarios similares. De forma complementaria, los proyectos y actuaciones de I+D+i que se desarrollen en este sector tendrán, en todo caso, que considerar obligatoriamente las tres fases de toda obra de construcción: la inicial de concepción y proyecto, la de ejecución, la de explotación y la final, y muchas veces obviada, de mantenimiento.

Sistemas y métodos seguros

En este camino de búsqueda de soluciones, un aspecto que debemos considerar especialmente crítico en el avance preventivo de las obras de construcción es el necesario desarrollo de sistemas y métodos de trabajo más seguros que permitan minimizar las condiciones de riesgo que, debido a su naturaleza, suelen existir en las mismas. Así, se entiende como muy necesario que los agentes intervinientes en el sector (desde el proyectista al jefe de obra, pasando por los coordinadores, directores de obra y técnicos de prevención) dispongan de soluciones técnicas concretas para mejorar el funcionamiento preventivo de sus obras. 

En este sentido, se debe involucrar a todas las instituciones concernidas, de carácter público o privado, en el desarrollo de iniciativas novedosas a aplicar en obra para mejorar las condiciones de trabajo en actividades concretas. 

Con este ánimo, el Instituto Regional de Seguridad y Salud de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid, a través de la Fundación Agustín de Betancourt, ha desarrollado y financiado la Guía de Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Laborales en Obra Civil. En ella,  además de realizar propuestas y soluciones en materia preventiva, se ha tratado de recopilar las medidas innovadoras que actualmente existen en el mercado, intentando evitar la habitual indeterminación de soluciones de este tipo de textos que, todavía hoy, se limitan a definir e identificar las soluciones preventivas a aplicar como “necesarias”, “suficientes” o “seguras”, sin aportar nada concreto a los agentes intervinientes en el proceso. En definitiva, se ha tratado de recoger una serie de recomendaciones preventivas concretas que ayuden a resolver riesgos y problemas que habitualmente se presentan en las obras civiles.

Desarrollo de soluciones

Prevencion en obras civiles 2_117
Señalización cambiante en función de obra.

Con el desarrollo de la Guía no se ha pretendido, en ningún momento, suplir a las numerosas disposiciones legales vigentes en relación con la gestión preventiva de las obras de construcción. Por el contrario, se ha tratado de proponer vías de actuación que no solo ayuden al cumplimiento de las mismas (lo que demasiado a menudo no resulta, en absoluto, sencillo), sino que doten a las actuaciones de los diferentes agentes intervinientes en el proceso de la necesaria eficacia y, en definitiva, que faciliten la mejora real de las condiciones de trabajo existentes en las diferentes etapas de toda obra de infraestructura civil. De esta manera, se trata de evitar la propuesta de soluciones formalistas que incrementen la ya de por sí abultada carga administrativa y documental que exige el actual modelo de gestión preventiva vigente, para tratar de adentrarse en el campo de las soluciones efectivas. Para ello, se ha considerado oportuno analizar los siguientes aspectos a modo de objetivos de partida:

▪Llevar a cabo una visión general a día de hoy del estado de la gestión preventiva de las obras de construcción analizando, para ello, el actual modelo de gestión propugnado por el disperso marco normativo vigente.

▪Analizar en detalle las particularidades específicas del sector de la obra civil que, en no pocos aspectos, difiere del de la edificación privada no solo en lo que respecta a su organización y a los métodos de trabajo empleados sino, lo que se antoja más relevante en materia preventiva, también en la configuración específica de las condiciones de actuación de los agentes intervinientes.

▪Proponer una serie de recomendaciones de gestión para mejorar la eficacia preventiva del proceso en las diferentes fases que lo integran: proyecto, ejecución y, finalmente, explotación y conservación y mantenimiento de la infraestructura. Para ello, se considera esencial atender a las particularidades de los diferentes agentes implicados, a sus competencias reales y a lo dispuesto al respecto en la normativa vigente.

En definitiva, y sin pretender ser exhaustivos, los rasgos trazados en el presente artículo de presentación de la Guía de Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Laborales en Obra Civil intentan destacar componentes clave en la mejora de la integración de prevención de riesgos laborales en el sector de la construcción que no pueden ser ignorados a la hora de una reflexión en busca de soluciones efectivas al grave problema de la siniestralidad laboral en el sector.  

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