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ART.TÉCNICO

Prevención de riesgos laborales en la construcción. Trabajos en altura

05/05/2017 - Miguel París, director de Prevención de Riesgos Laborales de Sacyr
Las grandes empresas constructoras hemos servido de guía para las pequeñas y medianas empresas, implementando las mejores soluciones que aportaba el mercado y estableciendo un compromiso con la seguridad y salud de nuestros trabajadores y subcontratistas.
Sacyr realizó una de las mayores obras de edificación en España en el complejo Cuatro Torres Bussines Area de Madrid.

Y como muestra de este liderazgo, que Sacyr ha asumido frente a la sociedad, estamos exportando este compromiso en nuestra actividad en el exterior, en muchos países donde el estándar de seguridad es, en algunos casos muy elemental, pero que aun así, estamos haciendo el esfuerzo de trasladar todo nuestro conocimiento y experiencia en la materia para conseguir que allá donde trabajemos, el nivel de seguridad de nuestras obras sea el máximo posible.

Ejemplos como la construcción de una de las torres en el complejo Cuatro Torres Business Area de Madrid, donde Sacyr realizó una de las mayores obras de edificación en España, con 236 metros de altura, sin ningún accidente de gravedad y con las más novedosas técnicas preventivas. O la ejecución del Hospital de Antofagasta, en Chile, donde se ha ejecutado el mayor hospital del país andino, de 114.000 m2, con un éxito sin precedentes en ese país demuestran que Sacyr tiene implantado en su ADN la apuesta por la seguridad de sus trabajadores y colaboradores y lo lleva como bandera en su expansión internacional.

Riesgo estrella

Siempre que hablamos de prevención de riesgos laborales en la construcción, se nos viene a la mente el riesgo de caída en altura, no tanto por la probabilidad de que se materialice, como por la gravedad de las lesiones que puede ocasionar. Estamos frente al “riesgo estrella por excelencia” en el sector, y por tanto, al que más esfuerzos dedicamos las empresas para eliminar o minimizar cuando no sea posible su erradicación.

Por la propia tipología del sector nos enfrentamos en cada obra a un nuevo proyecto, que suele no tener nada que ver con el anterior, y ello conlleva que a la hora de diseñar las protecciones a implementar casi tengamos que empezar de cero. A diferencia de la industria tradicional, donde los procesos son repetitivos y en lugares diseñados y acondicionados para la tarea a realizar, en construcción tenemos que adaptarnos en cada obra al diseño de la misma y eso implica, de hecho, que no existan soluciones estándar o tipo que sepamos que van a funcionar y tendremos que elegir, entre las soluciones que ofrece el mercado, cuál se adapta mejor a nuestras necesidades.

Como se han encargado de demostrar numerosos estudios, un alto porcentaje de los accidentes en construcción, especialmente los debidos a caídas a distinto nivel, se podrían evitar con un proyecto completo y un estudio de seguridad y salud que realmente contemple los riesgos derivados de la ejecución del proyecto y que, en muchas ocasiones, dificulta el empleo de soluciones estándar, con lo que ello conlleva de “improvisación” o soluciones caseras. Todo ello en un sector que da soluciones de ingeniería ad hoc, lejos de soluciones prefabricadas o modulares que, si bien introducen nuevos riesgos, reducen drásticamente las situaciones de riesgos debidas al entorno y la simultaneidad de actividades, ya que se desarrollan en “industrias” controladas y procesos estandarizados, y por lo tanto, infinitamente más seguros.

Es por esto que, en más ocasiones de las que nos gustaría, se hace complicado cumplir la máxima de anteponer la protección colectiva a la individual, lo que en el caso de la protección contra caídas en altura supone evidentemente un punto claro de mejora. Una buena concepción del proyecto y del método de ejecución previsto puede minimizar el número de casos donde debamos recurrir a la protección individual al ser técnicamente imposible optar por la colectiva, y por lo tanto, mejorar sustancialmente las condiciones de seguridad de nuestros trabajadores.

Bien es cierto que el avance que se ha producido en España en el uso de las protecciones colectivas ha sido espectacular en los últimos años, y para darse cuenta de ello no hay más que pasear por cualquier pueblo de nuestra geografía y observar cómo el uso de barandillas y redes está cada vez más extendido en cualquier pequeño chalet que se esté construyendo. Estamos todavía muy lejos de estar a buen nivel en esas pequeñas edificaciones y obras menores pero, sin duda, avanzamos en el buen camino.

A ello contribuyen de manera decisiva las empresas especialistas en protecciones colectivas, que cada vez son capaces de dar mejores soluciones a situaciones especiales delicadas que en el pasado generaban situaciones de riesgo.

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