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ART.TÉCNICO

Evolución de la ergonomía en el sector auxiliar de automoción

11/02/2020 - María Dolores Castrillejo Acosta. Responsable nacional de HSE en Snop Estampación, S.A. (España)
“Cada persona debería poder regresar a su casa del trabajo en el mismo estado en que se encontraba cuando la dejó”: este es uno de los principios que forman parte de nuestra política de seguridad y salud, pero, ¿cómo lo conseguimos?

Snop Estampación forma parte del grupo francés Financiere Snop Dunois o FSD, junto con Snwn, Smom, Balconi y Snop Automotive. Esta compañía inició su actividad en el año 1960 con la apertura de un taller artesano en Bondy (Francia) compuesto por tres prensas de quince toneladas, tres trabajadores y una jefa de equipo. Hoy en día, el Grupo FSD cuenta con 9.000 trabajadores y 41 plantas de producción, repartidas en 14 países. Cinco de estas plantas de producción y 800 trabajadores se encuentran ubicados en España, en la provincia de Barcelona, Pontevedra y Palencia.

Las plantas de Snop Estampación dedican su actividad al desarrollo e industrialización de subensambles embutidos o perfilados de carrocería a través de prensas automáticas, transfer, células robotizadas de soldadura por puntos, soldadura eléctrica con aporte de material, máquinas de perfilado, curvado, remachado, etc. Esta actividad requiere ineludiblemente mano de obra para completar el ciclo de fabricación, ya sea al aprovisionar componentes, durante operaciones intermedias o en procesos de acondicionamiento de producto final. Las operaciones que realizan nuestros trabajadores en producción se ejecutan realizando movimientos repetitivos de los miembros superiores, de modo que, desde el inicio de cada proyecto, hasta la fase de diseño de puesto, método de trabajo e inicio de actividad, se deben realizar estudios ergonómicos detallados, que acoten tanto los pesos máximos, como las alturas e inclinaciones de los elementos que componen el borde de línea, el agarre óptimo, el desplazamiento durante el proceso y el tiempo de descanso, entre otras condiciones ergonómicas.

Históricamente se ha relacionado al sector automoción con accidentes de trabajo asociados a lesiones musculoesqueléticas o enfermedades profesionales que afectan al codo y antebrazo, pero ¿cómo conseguimos evitar que los riesgos se materialicen? En mi opinión la “fórmula mágica” no existe, pero sí podemos anticiparnos y tomar algunas medidas que minimicen la materialización de estos riesgos: por ejemplo, a través de los resultados obtenidos en evaluaciones con equipos de electromiografía de superficie y análisis tridimensional de movimientos.

La tecnología avanza en todos los ámbitos y no debemos desaprovechar la oportunidad de utilizar equipos que nos proporcionen información objetiva sobre la intensidad de los esfuerzos y el rango de los movimientos realizados, con la finalidad de analizar la situación real de cada puesto y proponer oportunidades de mejora.

ERGONOMIA 3

En primer lugar, la electromiografía de superficie (EGM) recoge los impulsos nerviosos, es decir, diferencias de potencial que provocan la contracción de los músculos y analiza en tiempo real la actividad muscular asociada a cada movimiento o postura de trabajo a través de varios pasos:

1. Identificación de los músculos implicados y colocación de electrodos.

2. Registro de contracción voluntaria máxima (CVM).

3. Registro de la señal EGM.

4. Sincronización de la señal EGM con la filmación del proceso de trabajo.

Los valores registrados durante el desarrollo de la tarea se comparan con los valores previos obtenidos en la contracción voluntaria máxima (CVM), generando un indicador del nivel de esfuerzo en tanto por ciento respecto de la CVM.

Por otro lado, el análisis de movimiento en 3D consigue obtener datos en tiempo real sobre las posturas que adopta el trabajador, recogiendo la información que emiten diversos sensores que se colocan previamente sobre el cuerpo. En este caso, el proceso se lleva a cabo mediante los siguientes pasos:

1. Identificación de zonas corporales implicadas y colocación de sensores.

2. Registro de la postura inicial de movimiento.

3. Registro de la señal de movimiento durante la realización del trabajo.

4. Creación de un modelo biomecánico y sincronización con el movimiento del trabajador.

La combinación de ambas técnicas ofrece resultados objetivos sobre la actividad muscular, reparto de cargas en flexor izquierdo, flexor derecho, extensor izquierdo y extensor derecho, la movilidad de la espalda y los brazos. Estos resultados se comparan con valores de referencia presentes en normas sobre requisitos antropométricos para puestos de trabajo asociados a máquinas UNE EN ISO 14738 y directrices para la decisión clínica de enfermedades profesionales relacionadas con trastornos musculoesqueléticos (TME) del INSST, con el fin de obtener oportunidades de mejora relacionadas con el diseño del puesto, el diseño del método, la necesidad de rotación con otros puestos de trabajo o el tiempo de descanso. Llevando a cabo las oportunidades identificadas, conseguimos mejorar los puestos de trabajo y prevenimos TME.

Accede al contenido completo haciendo click en este enlace.

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