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ART.TÉCNICO

Manipulación segura de vehículos eléctricos e híbridos

11/02/2020 - Ana L. Olona Solano. Ingeniera de investigación experta en vehículo eléctrico-Centro Zaragoza.
La introducción del vehículo eléctrico e híbrido en nuestro parque móvil hace necesario que se tengan en cuenta las características particulares de este tipo de vehículos en su manipulación por parte de distintos colectivos, ya que entre otros componentes disponen de un sistema y una batería de alta tensión, dos circunstancias que generan unos riesgos específicos que no existían en los vehículos convencionales con motor de combustión

La creciente difusión de vehículos eléctricos en el mercado exige una importante actualización de conocimientos que afecta ya a diferentes colectivos profesionales. En concreto, Centro Zaragoza, considera que resulta urgente formar a profesionales que tienen que manipular vehículos eléctricos e híbridos, para que lo hagan de forma segura.

Los vehículos eléctricos o híbridos tienen unas características que varían respecto a los vehículos de combustión interna convencionales, conllevando consigo nuevos riesgos eléctricos, químicos y de incendio o explosión. Por lo tanto, distintos colectivos, entre los que se encuentran bomberos, servicios de emergencia, gruistas y técnicos de taller, deben estar preparados para responder ante un accidente o una reparación de un vehículo de este tipo.

Riesgos específicos asociados a la manipulación de un vehículo eléctrico e híbrido

Las características del vehículo eléctrico e híbrido conllevan una serie de riesgos asociados entre los que se puede diferenciar: riesgo eléctrico, riesgo químico y riesgo de incendio o explosión. Si nos planteamos cuál de los tres riesgos es más peligroso, en realidad los tres lo son.

Riesgo eléctrico es aquel originado por la energía eléctrica, incluyéndose dentro del mismo no solamente la probabilidad de sufrir una descarga eléctrica, sino también la probabilidad de sufrir quemaduras por choque eléctrico o arco eléctrico, caídas o golpes como consecuencia del choque eléctrico o arco eléctrico, incendios, explosiones…

Este riesgo eléctrico puede ocurrir bien por contacto directo o por contacto indirecto. El riesgo eléctrico por contacto directo se producirá cuando una persona toque o se ponga en contacto involuntaria o accidentalmente con un conductor, instalación de un elemento eléctrico, una batería de alta tensión, un inversor, etc., o cualquier elemento que tenga tensión directa. Mientras que, por contacto indirecto, se produce cuando una persona entra en contacto con dos piezas puestas accidentalmente bajo tensión, carcasas, tapas, etc.

El riesgo químico se produce por la presencia de productos químicos altamente reactivos en el interior de la batería de alta tensión. Dichas baterías contienen un electrolito que probablemente sea un material inflamable o corrosivo. Hay que tener en cuenta que los vehículos eléctricos son seguros ya que tienen que superar unos ensayos de homologación, pero ante una colisión o accidente de tráfico, debido a una deformación de la estructura donde va ubicada la batería de alta tensión o bien por un cortocircuito del sistema eléctrico se puede producir una fuga de las sustancias químicas de la batería y por reacción con el aire producirse una combustión, lo que conlleva una contaminación química ambiental y por tanto de los trabajadores, que quedarán expuestos a los compuestos químicos generados.

Por último, existe el riesgo de incendio o explosión. Las baterías de ion litio, actualmente las más utilizadas entre los vehículos eléctricos e híbridos, pueden arder debido a un sobrecalentamiento producido por un cortocircuito en la batería tras una colisión o porque la integridad de la batería se haya visto comprometida por una colisión y algún elemento la haya perforado. Cuando se produce alguno de los dos fallos indicados, los separadores entre el ánodo y cátodo se rompen o derriten y comienza una reacción química que libera compuestos químicos, gases nocivos y mucho calor. Esta reacción química calienta la batería en un proceso conocido como “escape térmico” (“thermal runaway”): dicha reacción se acelera por la propia temperatura que genera y puede desencadenar un incendio difícil de controlar.

Los vehículos eléctricos e híbridos disponen de varios sistemas de seguridad que impiden que las baterías ardan y que se produzca el riesgo de electrocución en caso de accidente. Si algún sensor detecta que se ha producido una colisión, se activa el airbag o los pirotécnicos del vehículo, el circuito de alta tensión se abre y deja de liberar energía evitando de este modo que se produzca una electrocución y un posible cortocircuito que pueda causar un incendio.

Dependiendo del colectivo profesional que deba manipular o reparar un vehículo eléctrico e híbrido accidentado o averiado, se va a exponer a un tipo u otro de los riesgos indicados. Por este motivo, se deben analizar las medidas técnicas, organizacionales y personales que hay que llevar a cabo para evitar dichos riesgos. 

Accede al contenido completo haciendo click en este enlace.

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