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ART.TÉCNICO

¿Por qué la llamamos cultura de seguridad?

11/02/2020 - María del Carmen Lomas Vega. Técnico de PRL de Quirónprevención
Hablamos de cultura de seguridad, cuando podríamos hablar mejor de cultura de prevención, porque ahí incluimos los diversos riesgos tanto en el sector automovilístico, como en otros: riesgos de seguridad, que dan lugar a accidentes; riesgos de higiene industrial, que dan lugar a enfermedades profesionales; y riesgos de ergonomía y psicosociología, que dan lugar a dolencias, síndromes, enfermedades.

Hablamos de cultura de seguridad, cuando podríamos hablar mejor de cultura de prevención, porque ahí incluimos los diversos riesgos tanto en el sector automovilístico, como en otros: riesgos de seguridad, que dan lugar a accidentes; riesgos de higiene industrial, que dan lugar a enfermedades profesionales; y riesgos de ergonomía y psicosociología, que dan lugar a dolencias, síndromes, enfermedades. 

La cultura de prevención va más allá de lo que se puede ver en una visita o auditoría puntual: debe estar integrada en cada uno de los trabajadores y en toda la línea jerárquica. Aparte de las medidas técnicas y las organizativas que se realicen por parte de la empresa, el comportamiento de cada trabajador -ya sea de forma individual o de forma colectiva- juega un papel fundamental y también debe ser promovido por la empresa. 

Riesgos

En general, los trabajadores están más familiarizados con los riesgos de seguridad, que en el  sector del automóvil resultan destacables los asociados a máquinas e instalaciones, como pueden ser: golpes con objetos móviles, atrapamientos, contactos térmicos o riesgos eléctricos, pero es cierto que, a lo largo de los años, las máquinas se van reemplazando y las nuevas son cada vez más seguras, existiendo procedimientos totalmente estandarizados para detectar cualquier anomalía. Los riesgos de higiene son más difíciles de identificar, no vemos el peligro: algunos a destacar en este sector pueden ser el ruido y los contaminantes químicos. Ambos están ahí, todos los días y se puede llegar a pensar que con un equipo de protección individual es suficiente.

Sin embargo, es necesario establecer protecciones colectivas, como pueden ser eliminar o sustituir los agentes, ya sean físicos o químicos, o aislar o disminuir la propagación de dichos agentes, para así poder dar un tratamiento adecuado en prevención de riesgos higiénicos. Y como la ergonomía es la adaptación del puesto a la persona, en planos de trabajo, alturas y distancias a la hora de manipular objetos, cualquier tarea tiene que tener una buena ergonomía, y por tanto, hay que tenerla en cuenta en el diseño de las tareas y equipos y en movimientos repetitivos y sobreesfuerzos a la hora del montaje manual de las diversas piezas, que en el sector automovilístico son frecuentes .

Finalmente, y estos son los más difíciles de identificar, están los riesgos psicosociales. Para ello hay que formar debidamente a los trabajadores y aquí juega un papel importante cualquier responsable de un equipo de trabajadores: este debe tener claro en qué consisten las funciones de su equipo. Una vez se describan las tareas de esas funciones, se podrá ver en conjunto e individualmente la carga de trabajo, las tareas compatibles, establecer las planificaciones necesarias y los objetivos y detectar necesidades de formaciones o desviaciones a todos los niveles de prevención. Para esto debe haber una comunicación fluida entre el responsable y su equipo, en ambas direcciones, de forma que a través de charlas, reuniones y formaciones -de forma colectiva y de forma individual- y a través de entrevistas se sepa cómo se siente esa persona, qué necesidades o carencias tiene, qué aspiraciones tiene en la empresa, si está motivado en el trabajo, si está a gusto con el trabajo que realiza o, por el contrario, tiene algún tipo de malestar a nivel psicosocial.

Es importante, por tanto, el contacto físico con el trabajador y su responsable, lo cual a veces no es fácil en empresas grandes que existen en el sector automovilístico, con un gran número de trabajadores y a nivel nacional y/ o internacional. Una vez que el responsable detecta algún tipo de desviación, debe saber el procedimiento a seguir en este caso para tratar el tema de forma individual o colectiva y establecer las medidas necesarias, asesorándose a través del servicio de prevención.

segunda foto cultura de la seguridad

La formación, factor fundamental

Para estar alerta ante cualquier riesgo, la formación es fundamental: todos los trabajadores, deben recibir una formación de riesgos en su puesto, unas normas e instrucciones para trabajar con prevención y unas herramientas para trasladar las anomalías que detecten y se les debe trasmitir que su comportamiento es básico para evitar accidentes porque tienen una responsabilidad a nivel de prevención. Una vez trasladadas estas anomalías a sus responsables inmediatos, debe haber un procedimiento implantado en la empresa, de forma que cada responsable sepa cómo resolver estos riesgos detectados. 

Los mandos intermedios deben por tanto tener una formación más amplia que la específica de su puesto de manera que sepan qué hacer con los diversos tipos de riesgos y poder eliminarlos, disminuirlos o controlarlos. El producto final, del cual son responsables, debe ser obtenido con unas condiciones  adecuadas de la zona de trabajo, con unas máquinas seguras y ergonómicas, con una organización del trabajo óptima y con personas motivadas e implicadas, para hacer su trabajo lo mejor posible. Y es que no hay que olvidar que la herramienta más importante que existe en la empresa es el trabajador y todos los trabajadores tienen un papel fundamental en la prevención, desde su propia responsabilidad hasta la de un equipo, si tienen trabajadores a su cargo.

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