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ART.TÉCNICO

Limpieza y desinfección en espacios colectivos de trabajo

14/01/2019 - Mª Teresa Sánchez. Tesis-División Seguridad y Medio Ambiente
Un mismo espacio puede tener visiones diferentes dependiendo de los ojos que lo miren, de su utilidad y del objetivo final.
Los espacios colectivos facilitan la interrelación y en ellos nacen las ideas y crece el talento.

Como profesional, tengo dos visiones cuando veo este tipo de espacios: la primera, como un espacio colectivo que induce a la interrelación, donde surgen ideas para la creación y donde crece “el talento”. Este punto de vista coincide con el artículo publicado en “tendencias” sobre “Los espacios colectivos: donde crece el talento”: se dice que Steve Jobs le pidió a Norman Foster que ubicara los lavabos de la nueva sede de Apple alejados de las zonas de trabajo operativas a fin de obligar a sus empleados a caminar hasta allí y provocar encuentros fortuitos y creativos entre ellos; tal era la fe que el visionario creador de la compañía de la manzana tenía en los espacios colectivos como sede de la chispa creativa.

Pero hay otra visión, cuando estoy en estos espacios comunes y polivalentes: no solo veo unos muebles bonitos, unas mesas adecuadas al trabajo, unas vistas estupendas, etc.; veo zonas y puntos que van a ser utilizados como mecanismos de transmisión microbiana.

Dicho así suena raro: mi trabajo consiste principalmente en prevenir riesgos provocados por una incorrecta o insuficiente limpieza-desinfección de superficies, detectar los “puntos negros” para adaptar un sistema de higienización-limpieza-desinfección que minimice y controle las suciedades visuales y no visuales, para que esta materia microbiana no sea trasladada de forma masiva y pueda originar un problema de salud entre los trabajadores, usuarios y visitantes de las instalaciones.

Así, mi visión de los espacios es doble, es como si viera una foto y encima de ella una radiografía, superpongo la imagen y veo la utilización de espacios, cómo pueden interactuar las personas y dónde se puede generar “un foco”, qué superficies son accesibles a más personas y, por tanto, pueden ser la vía de escape de esa suciedad no visual, que es la más preocupante.

Pomo

Un ejemplo: el pomo o maneta de la puerta de acceso a la estancia. Todas las personas para entrar tocan el pomo-maneta. Ese punto será considerado como “punto negro”.

¿Cómo podríamos reducirlo? Si cambiamos puertas convencionales por puertas de cristal abatibles, sustituiremos el pomo por una superficie acristalada, ya que para acceder a la estancia lo que haremos será empujarla con la mano. Si ponemos las manos, habremos sustituido el “punto negro” del pomo a una zona de la superficie acristalada pero, ¿y si el acceso se hace con apertura automática?

Es evidente que ni todos los clientes se pueden permitir una limpieza continua ni podemos eliminar el 100% de la suciedad microbiana que pueda suponer un problema. Pero hay determinadas acciones paralelas que ayudarán a minimizar y contribuir a su control con mayor rapidez, ofreciéndonos así un entorno más limpio y seguro.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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