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OPINIÓN

David Pradal Garí, Director Comercial del Grupo General Formación

Prevención de los trastornos músculo-esqueléticos en el sector de limpieza de edificios y locales

Para que los médicos tengan una orientación preventiva común, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha elaborado los protocolos médicos específicos que están dirigidos a trabajadores expuestos a riesgos de manipulación manual de cargas, movimientos repetidos, posturas forzadas y que presentan neuropatías por presión relacionadas con su puesto de trabajo.

La limpieza de edificios y locales puede considerarse como un sector que, a pesar de no ser especialmente notorio respecto a los accidentes de trabajo, sí muestra cierta incidencia en las patologías derivadas del trabajo, la mayoría de ellas trastornos músculo-esqueléticos derivados de la compresión y la repetitividad de movimientos que podrían elementalmente tipificarse como:

Trastornos en los músculos, como mialgias, calambres, contracturas y rotura de fibras. Son frecuentes en cuello y hombros, con un progresivo deterioro funcional de la musculatura afectada, y se dan tanto en actividades con trabajo estático como dinámico.

Trastornos en tendones y ligamentos, frecuentes en muñeca, antebrazo, codo y hombro como consecuencia de períodos prolongados de trabajo repetitivo y estático. Suelen manifestarse con lesiones tales como tendinitis, tenosinovitis o gangliones. Si son los ligamentos los que se alteran, se producen esguinces o estiramientos, con o sin desgarros ligamentosos, por torceduras articulares y sobrecargas musculares.

Trastornos en articulaciones, como artrosis, artritis, hernias discales y bursitis. Pasados los cincuenta, muchos trabajadores sufren una rápida evolución de los procesos artrósicos por factores hormonales agravantes.

Trastornos y alteraciones de los nervios, susceptibles de sufrir compresiones, atrapamientos y estiramientos que producen alteraciones en la zona que inervan. Son frecuentes en la muñeca y el antebrazo y se producen por la sobrecarga de la repetitividad y la inmovilización.

Trastornos vasculares.

limpieza

Reconocimientos médicos

En aquellos casos de trabajadores de limpieza que se hayan detectado bajas laborales al respecto, o bien manifiesten malestar, es recomendable realizarse un reconocimiento médico específico, orientado a la detección precoz de los síntomas como tarea fundamental para identificar la región anatómica que puede resultar afectada. Sin embargo, a menudo se realiza cuando el dolor predomina y para confirmar el diagnóstico. Para que los médicos tengan una orientación preventiva común, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha elaborado los protocolos médicos específicos que están dirigidos a trabajadores expuestos a riesgos de manipulación manual de cargas, movimientos repetidos, posturas forzadas y que presentan neuropatías por presión relacionadas con su puesto de trabajo.

Los trastornos músculo-esqueléticos en el sector de la limpieza de edificios y locales suelen localizarse en la parte media superior del cuerpo humano, centrándose principalmente en la región lumbar, hombros y muñecas.

Las lesiones más habituales son la dorsolumbalgia, que aparece cuando se adoptan malas posturas, se permanece en posición estática, se manejan cargas con frecuencia (trabajo dinámico) y se favorece el sobrepeso y la insatisfacción en el trabajo. Las causas más frecuentes son la hernia discal y alteraciones por artrosis vertebral de la columna cervical y lumbar.

Existen los trastornos en el hombro en acciones repetidas de levantar y alcanzar con y sin carga y en actividades donde se tensan los tendones o se comprime la bolsa subacromial, dando lugar a una tendinitis. Los movimientos repetidos de alcance por encima del hombro también producen la compresión de los nervios y los vasos sanguíneos que hay entre el cuello y el hombro produciendo el síndrome costoclavicular.

En cuanto a los trastornos en brazo y codo, en este último predominan los tendones sin vaina, lo que supone un mayor riesgo de desgaste. Cuando se sobrecargan, se inflaman y el dolor se localiza en el codo, dando lugar a epicondilitis y epitrocleítis, provocados por sacudidas, la supinación y la pronación repetidas del brazo y movimientos de flexión y extensión forzados de la muñeca.

Hablemos ahora de los trastornos en mano y muñeca. El síndrome de De Quervain aparece en los tendones abductor largo y extensor corto del pulgar al combinar agarres fuertes con giros o desviaciones cubitales y radiales repetidas de la mano.

El síndrome del canal de Guyon se produce al comprimirse el nervio cubital cuando pasa a través del túnel Guyon en la muñeca.

El síndrome del túnel carpiano es un trastorno doloroso de la muñeca y de la mano que se origina por la compresión del nervio mediano en el túnel carpiano.

Finalmente, recordar que identificar, prevenir y establecer mecanismos de higiene postural puede prever un deterioro de los discos intervertebrales y ayudarnos a mantener una columna saludable y libre de lesiones.

Recomendaciones

Los estudios epidemiológicos realizados demuestran que el sometimiento a vibraciones que afectan a todo el cuerpo aumenta el riesgo de que aparezcan dolores de espalda. Ese es el caso, por ejemplo, de los barredores y las personas que manejan maquinaria de este tipo. Es probable que la vibración desencadene el dolor por uno de estos mecanismos.

A continuación, reseñamos las principales recomendaciones directas al trabajador para evitar lesiones en la espalda.

▪Al barrer y fregar el suelo, asegúrese de que la longitud de la escoba o fregona es suficiente como para que alcance el suelo sin que se incline. Si no es así, cambie el instrumento porque le será imposible utilizarlo sin sobrecargar su columna. Las manos deben poder sujetar la escoba o fregona  manteniéndose entre la altura de su pecho y la de su cadera. Al barrer o fregar, mueva la escoba o fregona lo más cerca posible de sus pies (1) y hágalo tan solo por el movimiento de los brazos, sin seguirlos con la cintura asegurándose de que su columna vertebral se mantiene constantemente vertical y no inclinada (2).
▪Al pasar la aspiradora, adopte la misma postura que para fregar el suelo. Flexione algo más la rodilla avanzada. Si tiene que agacharse para pasar la aspiradora por debajo de un mueble, agáchese doblando y apoyando una de las rodillas en el suelo. Vigile que su columna permanece recta, y si debe inclinarla, apoye la mano que tiene libre sobre la rodilla o en el suelo.
▪Al limpiar los cristales y alicatados, cuando use su mano derecha adelante el pie derecho y retrase el izquierdo, apoye la mano izquierda sobre el marco de la ventana a la altura de su hombro y utilice la derecha para limpiar. Al cabo de cierto tiempo, invierta la postura y utilice la izquierda. Asegúrese de que el brazo que limpie tenga el codo flexionado y limpie desde el nivel de su pecho al de sus ojos. Para limpiar por encima de ese nivel, súbase a una escalera u objeto y mantenga una de las manos apoyadas. Vigile que su columna está recta y el peso se reparte entre sus pies y la mano que tenga apoyada.
▪Si tiene que limpiar en armarios colocados al ras del suelo, las tareas más pesadas deben estar situadas a un nivel comprendido entre el de su cadera y su pecho. Si tiene que buscar en un estante o armario colocado al ras del suelo, tiene varias maneras de hacerlo. La primera es ponerse de cuclillas frente al armario, si sus rodillas se lo permiten y no va a tardar mucho. Si lo hace así, mantenga los pies relativamente separados para mejorar su estabilidad y, eventualmente, apoye una de las manos sobre la parte superior. La segunda forma consiste en inclinarse de forma correcta: colóquese perpendicular u oblicuamente al armario, de forma que le quede, por ejemplo, a su izquierda, apoye su mano izquierda en la encimera e inclínese mientras apoya su peso en la pierna derecha y eleva la izquierda hacia atrás.

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