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REPORTAJE

Prevención y seguridad en trabajos verticales de limpieza en altura

10/01/2011 - ANETVA
El campo profesional de aplicación de los trabajos verticales es muy variado. Uno de ellos es el de la limpieza en altura. Por la propia naturaleza de la actividad, método de acceso y posicionamiento mediante cuerdas, utilizando aparatos de progresión, dispositivos de seguridad, etc., para ejecutar trabajos temporales en altura, posibilita que la misma se ejecute en disparidad de lugares o sitios, en los que los riesgos laborales varían no solo en lo referente al riesgo principal “caída en altura a distinto nivel”, sino en relación a los inherentes a los trabajos o tareas que se realizan (riesgos químicos, biológicos y físicos).

El campo profesional de aplicación de los trabajos verticales es muy variado. Uno de ellos es el de la limpieza en altura en sus diferentes posibilidades o situaciones. Por la propia naturaleza de la actividad, método de acceso y posicionamiento mediante cuerdas, utilizando aparatos de progresión, dispositivos de seguridad, etc., para ejecutar trabajos temporales en altura, posibilita que la misma se ejecute en disparidad de lugares o sitios, en los que los riesgos laborales varían no solo en lo referente al riesgo principal “caída en altura a distinto nivel”, sino en relación a los inherentes a los trabajos o tareas que se realizan (riesgos químicos, biológicos y físicos).

Para las empresas de trabajos verticales la obligación de cumplir con la normativa en prevención de riesgos laborales, y dentro de esta, específicamente la de tener una evaluación de riesgos, es un requisito imprescindible, ya que es la herramienta fundamental que determina que el trabajo vertical se puede realizar, al indicarse y establecerse mediante la misma que este trabajo es seguro, tal y como establece el precepto 4.1.3 del RD 2177/2004.

Esta obligación -tener una evaluación de los riesgos laborales que determine que el trabajo vertical es seguro- no solo estriba en tratar, analizar, evaluar y establecer las medidas correctoras de los riesgos principales de la actividad, sino que debe ir más allá, y analizar y establecer las medidas preventivas sobre aquellos otros riesgos que se derivan de la utilización y aplicación de herramientas, productos, equipos, etc., en función de las actividades y labores que las empresas de trabajos verticales desempeñen y ejecuten, como en la mayoría de los casos de limpieza en altura.

Evaluación del riesgo

Para que se pueda entender que el trabajo vertical es seguro, es necesario que la evaluación del riesgo del puesto de trabajo vertical se haya hecho correctamente. Para ello es necesario que en la misma se recojan aquellas medidas que traten de evitar las causas que motivan el principal riesgo de la actividad, que no es otro que la caída de altura a distinto nivel.

Esta obviedad, la de evaluar y establecer las medidas correctoras y preventivas para evitar los riesgos inherentes al trabajo vertical, en algunas ocasiones no se realiza correctamente por quien compete, en función de la modalidad preventiva adoptada por la empresa.

Paradoja

Todavía en la actualidad, cuando la normativa es del año 2004, se dan algunos casos en los que podemos encontrarnos con la paradoja de que en el Plan de Prevención, y dentro de este en la evaluación de riesgos, se identifica la actividad “trabajos verticales” que desarrolla la empresa, muchas veces por la propia denominación de esta, pero no aparece en la misma evaluado el puesto de trabajo vertical y, como consecuencia, la falta de medidas preventivas, y sí otros como secretaria, almacenero, gerente, administrativo, pintor, conductor, etc. Pero el puesto de trabajo principal, el que mayor riesgo laboral tiene, y sobre el que versa la actividad de la empresa “operario que ejecuta las técnicas de acceso y posicionamiento por cuerda” no figura por ningún lado, con las consecuencias y responsabilidades que este hecho puede derivar en todos los aspectos.

 En otras ocasiones, sucede que sí se identifica en la evaluación los riesgos del puesto de trabajo vertical pero no se establecen cuáles son las medidas preventivas y correctoras que se deben tener en cuenta para evitar las causas que pueden provocar el principal riesgo inherente a la actividad. Es decir, se identifica el riesgo de caída en altura a distinto nivel, se hacen las indicaciones en cuanto a la probabilidad, severidad, consecuencias, nivel, etc., pero no se precisa qué medidas preventivas o correctoras deben aplicarse para evitar las causas que pueden provocar el riesgo de caída en altura a distinto nivel.

En algunos casos, se establecen algunas medidas preventivas o correctoras, que tienen un marcado carácter genérico en cuanto al riesgo de caída en altura a distinto nivel, sin referirse a los puestos de trabajo vertical.

Otras veces, se hace mención a aquellas relacionadas con andamios, andamios colgantes, escaleras, o las relativas al uso de borriquetas, barandillas, redes, etc., y lo que resulta aún más increíble son las referencias e indicaciones que se realizan en algunas evaluaciones de riesgos en donde se asemejan las técnicas de trabajos verticales con las de escalada, alpinismo, etc. o se recogen medidas preventivas que indican el uso de equipos de protección individual y equipos de trabajo no normalizados bajo norma armonizada de ámbito industrial como cinturones de seguridad, ganchos, cascos no industriales, mosquetones de escalada, poleas, etc.

Aspectos a considerar

Es importante e imprescindible, por tanto, que para una correcta evaluación de riesgos de los puestos de trabajo vertical y una correcta determinación de las medidas preventivas, se tengan en cuenta, en cuanto a su elaboración, entre otros aspectos, los siguientes:   
▪Tipo de trabajo o tarea a ejecutar (riesgos específicos).
▪Fases de trabajo (previa, inicial, ejecución, final).
▪Tareas a realizar en cada fase.
▪Utilización de equipos de protección individual y de trabajo, normalizados bajo norma UNE/EN.
▪Utilización de equipos auxiliares.
▪Dificultad de las tareas, teniendo en cuenta los movimientos y gestos necesarios para realizarlas, así como los tránsitos o desplazamientos.
▪Manipulación de cargas en altura (izado y sujeción de cargas).
▪Condiciones meteorológicas y ambientales.
▪Materiales, herramientas y otros medios necesarios para ejecutar las tareas.
▪Duración de las tareas.
▪Altura y ubicación del puesto de trabajo.
▪Número de trabajadores previstos para ejecutar las tareas.
▪Protecciones colectivas y a terceros.
▪Planificación de los rescates y evacuaciones. Equipos específicos.
Esta no es una relación exhaustiva ya que, en función de la actividad o la tarea a ejecutar con trabajos verticales, la evaluación debe incluir medidas específicas para evitar las causas que pueda originar el riesgo.

Con el objetivo de facilitar esta tarea, la de evaluar correctamente un puesto de trabajo vertical, y establecer las medidas preventivas para evitar los riesgos inherentes al mismo y los que se dan por la tarea a realizar por parte del trabajador vertical, ANETVA y ASEPEYO han reeditado la “Guía sobre seguridad y salud en trabajos verticales”, para que sirva de directriz a todos aquellos profesionales relacionados con la PRL, así como para informar a cualquiera que esté interesado en conocer aquellos riesgos que afectan a esta actividad.

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