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ART.TÉCNICO

Técnicas de limpieza y desinfección en el entorno de la prevención

11/09/2018 - Tesis-División Seguridad y Medio Ambiente
Para realizar una correcta limpieza y desinfección no solo debemos utilizar técnicas y metodología adecuadas, sino que debemos aplicar la prevención para minimizar o eliminar riesgo al que nos enfrentamos.

De hecho, cuando realizamos la limpieza-higienización-desinfección de una superficie, el primer paso es aplicar las medidas de protección  correspondientes junto a la valoración y estudio del entorno en el que vamos a trabajar.

Hay apartados que son inseparables. ¿Cómo separamos las técnicas y la metodología con los riesgos a los que nos enfrentamos? Es un proceso relacionado y no cabe pensar en una correcta ejecución sino tenemos en cuenta todos los factores.

La prevención, la protección y los EPIS de seguridad forman parte indiscutible e indivisible de las técnicas y metodología para la correcta limpieza-desinfección de una superficie.

Ciertamente disponemos de formación específica en prevención de riesgos. El artículo 19 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece cuáles son las bases de la formación que los trabajadores deben recibir de sus empresas:

  • El empresario deberá garantizar que cada trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, previamente a su incorporación al puesto; de otra forma se iría contra el espíritu de la ley, ya que el principio general de la prevención es salvaguardar la integridad física de los trabajadores, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo.
  • Contenido: debe versar sobre los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores en sus puestos de trabajo o funciones que desempeñen.
  • La formación debe ser adecuada y suficiente, mediante el criterio de adecuación. La formación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador y debe adaptarse a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y repetirse periódicamente, si fuera necesario.

Con estos principios de adecuación y suficiencia se huye y evita que la formación sea genérica y común para todas las empresas y se obliga a disponer de una formación específica y adaptada a cada empresa y a cada uno de sus puestos de trabajo.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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