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OPINIÓN

Dr. José Manuel Roqués, Miembro de la Sociedad Médica Española de Foniatría (SOMEF)

Protección Respiratoria y Cabeza

Prevención de riesgos laborales derivados del uso profesional de la voz

En los tres últimos años se ha producido un incremento de las consultas por enfermedad profesional y accidente laboral derivados del uso profesional de la voz. Han aumentado en los juzgados de lo social las demandas por este tema con un buen número de sentencias favorables.

También ha crecido el número de pacientes remitidos por las Mutuas de Accidentes de Trabajo a consultas de foniatría para diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de la voz.

El principal problema que he encontrado en mi experiencia es hacer entender a empresarios, profesionales de la medicina, abogados, jueces, y  al propio trabajador afectado, es que la voz es una herramienta de trabajo. La voz, un sonido producido por nuestro organismo de forma natural que parece que no se agota, ni falla y que es inherente a la persona y, por lo tanto “no cuenta” a la hora de pensar en una actividad laboral, hasta que se pierde y limita o impide trabajar.

Algunos conceptos básicos

1. ¿Qué es la voz?
La voz es un sonido que producimos con todo nuestro ser. Una persona produce voz según su carácter, su experiencia vital y profesional, sus aprendizajes, sus padecimientos, su actividad laboral y sus características propias anatomo-fisiológicas.

Más concretamente, es un ruido producido por el sistema respiratorio. El aire espirado se sonoriza al pasar, a presión, entre las dos cuerdas vocales existentes y ese sonido se coloca en cavidades de resonancia (faringe, boca y nariz). Controlamos la voz con la audición y adaptamos su uso a las condiciones ambientales o a las necesidades del momento tanto para la vida cotidiana como laboral.
De la voz nos interesan tres cualidades: intensidad, tono y timbre.

2. Uso vocal profesional.
Un tercio de la población activa precisa su voz como herramienta de trabajo. Necesita ineludiblemente el uso de la voz para trabajar (maestros, cantantes, actores, abogados, médicos, teleoperadores, encuestadores, comerciales, vendedores y una larga lista de profesiones). Si la voz no responde o no resiste, el trabajador deberá causar baja o llegar a una incapacidad laboral.

Se produce una exigencia de adaptación de la función fonatoria a la demanda vocal de la actividad a desarrollar. Esta adaptación se realiza con ajustes continuos de la intensidad, el tono y/o el timbre. Todo esto se lleva a cabo por vías fisiológicas y psicológicas. Hay que adaptarse al espacio en que se desarrolla la actividad, calidad del aire, tiempo de utilización de la voz, tensión o estrés generado por la actividad laboral. En la mayoría de las ocasiones es el individuo el que se ve obligado a adaptarse a las situaciones laborales y no a la inversa, tal y como sugiere la ergonomía, en este caso vocoergonomía.

Las necesidades vocales serán diferentes según la actividad laboral a desarrollar. Diferentes en tiempo de uso y en la calidad y resistencia requeridas (a un profesor se le exigirá resistencia vocal en tiempo con calidad media y a un cantante buena calidad vocal durante menos tiempo de trabajo).

Accede al contenido completo en el PDF adjunto

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