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ART.TÉCNICO

Protección a la maternidad y la lactancia en Elis

12/09/2018 - Carmen Céspedes, responsable de PRL de Elis. Carla García, adjunta del Departamento de Marketing & Comunicación de Elis
El número de mujeres trabajadoras afiliadas a la Seguridad Social vive un aumento constante.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en el balance de abril, al cierre de este mes se ha vuelto a batir el récord de mujeres afiliadas con 8.664.942 trabajadoras, una cifra que equivale al 46,39% del total de ocupados y que supone un crecimiento de casi medio millón de mujeres afiliadas en los últimos diez años.

Ante estos datos, la proporción de mujeres que siguen trabajando durante el periodo de gestación crece forzosamente, ya que algunos puestos de trabajo no suponen ningún riesgo para el embarazo. Sin embargo, existen trabajos que pueden ocasionar trastornos durante este estado y es por eso que la empresa, siguiendo la normativa y las directrices sobre maternidad, debe encargarse de identificar los puestos vulnerables en situación de embarazo, evaluarlos y/o revisarlos, según proceda, e implantar las medidas idóneas en cada caso. En Elis, por ejemplo, en el mismo momento en el que una trabajadora comunica su nuevo estado y ocupa un puesto con riesgos, se procede a cambiarla de máquina y pasa a desempeñar otras funciones en una que no suponga riesgos de manipulación manual de cargas.

Desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en el año 1995, no fue hasta el 2012 que se elaboró una Directriz exclusiva para la Evaluación de Riesgos y Protección de la Maternidad en el Trabajo. El primer paso es evitar aquellas situaciones que pueden ser peligrosas para la mujer embarazada, modificando el puesto de trabajo o reubicándola en otro puesto exento de riesgos. Se trata, ante todo, de preservar la salud de la trabajadora y su  futuro bebé, por lo que esta sería una solución óptima. No obstante, a veces esta medida puede resultar insuficiente para garantizar la seguridad de ambos y es entonces cuando la empresa debe gestionar la solicitud para la prestación por riesgo, que sitúa a la trabajadora bajo la responsabilidad de la mutua.

Prestación por riesgo

En España, las trabajadoras pueden acogerse a la prestación por riesgo durante su embarazo desde 1999. Entendemos por prestación por riesgo de embarazo la suspensión temporal del contrato laboral ante la posible existencia de riesgos laborales para la trabajadora embarazada o su feto en aquellos casos en los que la empresa no puede eliminar los riesgos o reubicar a la persona en otro puesto para asegurar su salud. Ante este tipo de situaciones, la solicitud de la prestación por riesgo es gestionada por el departamento de prevención de riesgos laborales de la empresa, que actúa como intermediario entre la trabajadora y la mutua externa.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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