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ART.TÉCNICO

Claves para implementar el trabajo a turnos de manera eficiente en la industria química

15/03/2017 - Laura Merino Rubio, Coordinadora de PRL y Seguridad Industrial de FEIQUE
El sector químico es, junto al del metal, las actividades sanitarias y los servicios sociales, uno de los gremios en el que mayor porcentaje de empleados trabaja a turnos: el 40,5% del total y, de ellos, el 25,1% lo hace durante la jornada nocturna.

En la actualidad, existen tres modalidades de organización en los turnos de trabajo: el sistema discontinuo, en el que la jornada se interrumpe, normalmente por la noche y durante el fin de semana, dando lugar a un turno de mañana y otro de tarde; el sistema semicontinuo, en el que la interrupción es semanal, generando turnos de mañana, tarde y noche con descanso durante el fin de semana; y, el sistema continuo, en el que el trabajo se realiza de manera ininterrumpida 24 horas los 7 días de la semana.  

El sector químico se caracteriza por llevar a cabo procesos que, en muchas ocasiones, requieren sistemas de producción continuados. Por ello, el trabajo a turnos es una de las fórmulas más utilizadas en las empresas químicas. Los turnos más habituales son el de mañana y tarde y el de mañana, tarde y noche, aunque esta distribución depende tanto del tipo de empresa como de los puestos de trabajo.

Existe bastante literatura epidemiológica sobre el impacto que conlleva el trabajo a turnos en la salud de los trabajadores. A corto plazo, los principales efectos se deben a los cambios en los ritmos biológicos que pueden dar lugar a trastornos del sueño, alteraciones nutricionales o riesgos psicosociales. En el largo plazo, el trabajo nocturno o en horarios alternantes es más complicado de evaluar y, aunque existen estudios al respecto, no hay resultados definitivos que permitan concretar fidedignamente los posibles efectos sobre la salud, las relaciones sociales o las familiares de los trabajadores.

Además de la repercusión de los turnos sobre la salud y el bienestar, no nos podemos olvidar de los efectos en el organismo, pues influyen directamente en el desempeño laboral del trabajador. Es evidente que el cansancio afecta a los sistemas de alerta y que esto puede causar errores o accidentes, que se deben prevenir. Por ello, la evaluación del trabajo a turnos es esencial para diseñar un modelo organizativo que se ajuste tanto a las necesidades de producción de la empresa como a las de los trabajadores. 

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