cabecera home
Edición impresa Ver sumarios Suscribete
Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
ART.TÉCNICO

Información y adopción de medidas preventivas ante situaciones de agresión a los profesionales sanitarios

12/11/2014 - Francisco Javier Zamora, técnico de prevención de riesgos laborales en la Fundación Jiménez Díaz
Según la Comisión Europea la violencia en el trabajo se define como aquellos “incidentes en los que el personal sufre abusos, amenazas o ataques en circunstancias relacionadas con su trabajo, incluidos los viajes de ida y vuelta al trabajo, que pongan en peligro, explícita o implícitamente, su seguridad, su bienestar o su salud”, así como también incluye el lenguaje ofensivo en las amenazas y desde las agresiones físicas hasta el homicidio.

La violencia en el lugar de trabajo, sea física o psicológica, es un riesgo laboral que se ha convertido en un problema grave que afecta a los profesionales sanitarios, constituyendo un conflicto laboral que afecta a la seguridad y a la dignidad de los trabajadores, además de a la eficiencia y eficacia del propio hospital.

La violencia sufrida por el trabajador sanitario no sólo atenta contra sus derechos, sino que sus efectos pueden ir desde la desmotivación e insatisfacción profesional hasta el estrés o los daños físicos y psíquicos.

En un hospital, la incidencia de estas situaciones de violencia es mayor en unos sectores que en otros y en unos servicios. En este sentido, se ven más afectados los trabajadores sanitarios y de atención directa al público frente a los no sanitarios. De acuerdo con los recientes registros de incidentes y accidentes laborales, cuyo origen está en las situaciones de violencia ocurridas en centros sanitarios, se produce una especial frecuencia en la unidad psiquiátrica y en los servicios de urgencias y atención a pacientes. No obstante, se pueden desatar situaciones de violencia en cualquier otra dependencia o servicio de los centros como son en las consultas, los servicios centrales y en las conserjerías, entre otros.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), la violencia laboral se divide en tres tipos (NTP 489), en función de las personas implicadas y de la relación entre ellas. Según esta clasificación, el personal de un hospital se hallaría afectado por la violencia de tipo II. Es decir, aquella que se produce existiendo relación entre el autor y la víctima mientras ésta ofrece un servicio sanitario. Todo hospital debería disponer de un protocolo de actuación ante las agresiones y ser éste conocido por todos los trabajadores informando de los pasos a seguir una vez producida una agresión.

Desencadenantes de una agresión

Las principales causas que desencadenan una agresión dentro del hospital se pueden producir por:

  • Situaciones de angustia ante una falta de información sobre la situación de un familiar en urgencias.
  • Situaciones en las que el usuario o familiar ve frustradas sus expectativas de alcanzar un beneficio directo o indirecto, al que cree tener derecho.
  • Demoras en la atención percibida, por el paciente o familiar, como urgente.
  • Retrasos en los plazos para las pruebas complementarias.
  • Desconfianza ante la actuación de los profesionales sanitarios.
  • En los momentos en que usuarios o familiares solicitan explicaciones o se realiza una reclamación.
  • Las agresiones producidas por pacientes psiquiátricos o pacientes bajo los efectos de sustancias psicoactivas. Son situaciones especiales para las que el servicio de psiquiatría dispone de un protocolo especial.

Accede al contenido completo de esta noticia en este enlace.

Volver

News FSL

MANTENTE INFORMADO: suscríbete GRATIS a nuestra Newsletter