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NOTICIA

Los planes de emergencia en los centros sanitarios son imprescindibles para su correcto funcionamiento

25/11/2014 - Francisco Javier Zamora, técnico de Prevención y Riesgos Laborales en la Fundación Jiménez Díaz
Un plan de emergencia es el conjunto de actividades y medios destinados para que las personas que puedan ser afectadas por un siniestro o emergencia sepan coordinar sus esfuerzos con el fin de minimizar las consecuencias del mismo. En un centro sanitario, el principal riesgo que puede dar lugar a la aparición de una emergencia es el incendio. Por este motivo, el plan de emergencia va enfocado fundamentalmente a controlar dicho riesgo.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales, establece que las empresas, teniendo en cuenta el tamaño, su actividad y la presencia de personas ajenas a la misma, deben analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en esta materia (primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación). Para ello, deben designar al personal encargado de poner en práctica estas medidas y dotarle de la formación necesaria y del material adecuado. Con este fin, los servicios de seguridad o los que cada dirección del centro elija, tienen que participar en la elaboración, coordinación e implantación de los planes de emergencia en los distintos centros sanitarios.

Un plan de emergencia es el conjunto de actividades y medios destinados para que las personas que puedan ser afectadas por un siniestro o emergencia sepan coordinar sus esfuerzos con el fin de minimizar las consecuencias del mismo. En un centro sanitario, el principal riesgo que puede dar lugar a la aparición de una emergencia es el incendio. Por este motivo, el plan de emergencia va enfocado fundamentalmente a controlar dicho riesgo. 

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Todo el plan se debe recoger en un manual propio y especifico a cada centro. El manual de autoprotección será elaborado según las normas y guías a partir de los datos de cada edificio que forman los complejos y las dependencias de trabajo. Su materialización tendrá dos objetivos claramente definidos, un objetivo formal: dar cumplimiento a las normas existentes, y un objetivo operativo: la acometida y prevención eficaz de acciones frente a una emergencia. El primero de los objetivos debe ser inherente a la aceptación del plan de autoprotección por los servicios del propio centro implicados y por el resto de organismos como pueden ser Protección Civil y el ayuntamiento competente de cada comunidad con su validación y sellado. Por su parte, el objetivo operativo debe tener carácter de continuidad y se alcanza desarrollando y participando activamente, dentro de cada organización, el manual de autoprotección; concretamente la parte concerniente a la implantación. Sin embargo, el verdadero riesgo se encontraría en que el objetivo formal se convierta en el verdadero y único objetivo y nos olvidásemos del operativo, ya que cuando se pretende poner en práctica la implantación de los recursos éstos pueden presentar dificultades en los aspectos organizativos.  

Para la implantación de los planes de emergencias se deben seguir una seria de pasos como son:

  1. Presentar el plan de emergencia a la dirección del centro.
  2. Constituir los comités de catástrofes internas.
  3. Constituir los diferentes equipos de emergencias.
  4. Formar a los trabajadores designados.
  5. Informar a todo el personal del centro.

El comité de catástrofes internas, con el responsable del centro en primer lugar,  será el órgano colegiado de cada centro y responsable de la implantación del plan y de su mantenimiento y actualización periódica. Entre sus funciones se incluyen: 

  • Definir la constitución de los equipos de emergencia.
  • Definir la formación a impartir para la implantación del plan.
  • Revisar el plan de emergencias.
  • Planificar la ejecución de simulacros de emergencia y/o evacuación. 
  • Planificar las inversiones a realizar.

La constitución de los comités de catástrofes, así como su composición, se deben regular contando con la participación del director gerente. Para ello, se tendrá en cuenta que los responsables deben ser los directores o responsables de los servicios neurálgicos del centro, tales como: urgencias, farmacia, servicios generales, seguridad, mantenimiento, etc.

Los equipos de emergencias o de intervención serán los encargados de actuar cuando se produce una situación de emergencia, principalmente motivada por un posible incendio, distinguiéndose los siguientes equipos:

Equipos de primera intervención: 

Su misión es actuar en el primer momento en que se detecta un incidente. Su objetivo es controlar el conato o la posible emergencia hasta que se produce la intervención de otros equipos especializados. Como el centro debe estar zonificado por áreas, el personal de estos equipos lo integraran los trabajadores del área afectada por el siniestro, aunque en una situación de emergencia puede sumarse, en un momento dado, cualquier trabajador del área al equipo de primera intervención, por lo que estaría justificado que todos los trabajadores de la organización conozcan de la existencia del  plan de emergencias interno y de recibir una información y adiestramiento adecuado. 

Equipos de apoyo: 

Tiene como misión fundamental llevar a cabo actuaciones de tipo técnico como corte de fluido eléctrico, climatización entre otras muchas más. Otra de sus funciones es la de facilitar la llegada de ayuda exterior, por lo que podrá limitar el acceso de personas a los edificios o a las áreas siniestradas, así como cortar o dirigir la circulación en los viales necesarios, etc. Estos equipos estarían constituidos, en general, por personal de mantenimiento, personal de los diferentes puntos de información del centro, los responsables de protección radiológica y los vigilantes de seguridad de una empresa externa.

Equipo de alarma y evacuación:

Su función consiste es asegurar la evacuación ordenada de la zona a su cargo garantizando la transmisión de la alarma a los ocupantes, así como del aviso de posibles ausencias detectadas en el punto de reunión determinado, una vez efectuada la evacuación. Este equipo está constituido, fundamentalmente, por personal de enfermería y celadores. Equipo de primeros auxilios:Tendrá como misión la atención de los posibles afectados por el siniestro. Este equipo estará formado, habitualmente, por el personal del servicio de urgencias del centro.

Equipos de segunda intervención: 

Su función es actuar utilizando material específico contra incendios (carros, extintores, BIE,s, etc. ) y estará compuesto por personal del centro que haya realizado una formación especializada teórico-práctica basada en la extinción de incendios.

Formación de los trabajadores 

Una vez establecida la constitución del comité y de los diferentes equipos de emergencias, se procederá a definir la formación e impartir, una vez implantado el plan de emergencias. Para ello, el servicio de prevención, en colaboración con los diferentes organismos implicados, diseñarán los cursos de formación específicos de cada centro en el que se incluirán:

  • Conocimiento sobre medios de prevención, protección contra incendios y el plan de emergencias del centro.
  •  Técnicas de evacuación de pacientes y usuarios.
  • Técnicas de extinción de incendios (manejo de extintores).

La parte teórica se impartirá en los propios centros y las prácticas se realizan en coordinación con empresas del ramo. Esta formación se puede complementar con la información del propio plan de emergencias, adaptado a cada centro, y de cuanta información inherente se crea oportuna.

La implantación del plan de emergencias se debe ir desarrollando de forma progresiva dependiendo de la edificación o tipos de instalación de cada centro.

En su efectividad influirá en las actuaciones técnicas de adecuación (escaleras de emergencia, puertas corta fuegos, sistema de detección de incendios...) que cada centro requiera, ya que la adecuación implica un elevado coste económico. 

En definitiva, la implantación de los planes de emergencias requiere del esfuerzo conjunto de toda la organización y, fundamentalmente, de los trabajadores por ser protagonistas por su capacidad de respuesta.

Por ello, entendemos que el plan de autoprotección debe ser un documento vivo, en el que, además de complementar las necesidades técnicas detectadas desde la redacción e implantación de éste, habrá períodos de tiempo en los que surjan modificaciones o condicionantes (cambios en el edificio, funcionales, legislativos, organizativos, etc.) que suelen requerir de acciones correctoras. Es por eso, que para que estas causas afecten lo menos posible a las instalaciones, se deben elaborar estudios técnico-económicos en donde se establezcan una serie de prioridades en la adopción de medidas correctoras.

Por lo expuesto y en consonancia al titulo de este artículo sí creemos necesario el plan de emergencias y evacuación en los hospitales y, además, que este sea considerado como un  ¡documento vivo!  

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