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OPINIÓN

Alfonso García-Cardó, Director técnico de Wakaru

Implementación de la ISO 39001 de gestión de la seguridad vial

Al analizar la ISO 39001 comprobamos que es una norma que tiene mayor extensión que la prevención de riesgos viales laborales (PRVL) ya que abarca la seguridad vial en su máxima amplitud. Se incluyen tanto los accidentes “in itinere” como los ocurridos en el uso del transporte público.

 Los accidentes de tráfico son la octava causa de muerte en el mundo (1,3 millones de personas/año). Según la OMS, se estima que si no se ponen medios, en el 2030 será la quinta causa. La dimensión de la ISO 39001 alcanza la responsabilidad social corporativa, puesto que debe servir para contribuir con los objetivos de la sociedad en el ámbito de seguridad vial (SV).

La norma está dirigida a organizaciones que pretendan mejorar el desempeño en SV a través de establecer, mantener y mejorar un sistema de su gestión en SV. Es decir, la ISO otorga mayor relevancia a una tipología de riesgos laborales que, habitualmente, han estado relegados a un segundo plano por no saber cómo gestionarlos. Pero, además, pocas son las organizaciones, incluso incluyendo las del sector logístico o de distribución, que disponen de un sistema de gestión en seguridad vial.

La ISO 39001 aporta estrategias nuevas a la gestión de la PRVL en las organizaciones pero, sobre todo, que pueden extrapolarse a la gestión global de la PRL y de cualquier tipología de riesgos laborales.

135_Seguridad vial

Fundamentos de la ISO 39001

  • Se fundamenta en la interrelación de cuatro factores: factor humano, factor vehículo, factor vía y aspectos organizativos. Habitualmente la PRVL se ha centrado en la información y formación, es decir, en factor humano, y se han obviado el resto de factores, como si esa estrategia ya fuera la adecuada para reducir y controlar la siniestralidad vial. Se seguirán criterios similares a los que utilizamos al analizar un puesto de trabajo en el ámbito ergonómico que se hace desde los prismas de la persona, la tarea, el puesto y la organización.
  • La Norma incluye el desarrollo y aplicación de una política de SV adecuada (requisito 5.2). Es decir, no es suficiente la existencia de una política en PRL genérica (como existe en la OHSAS 18002-requisito 4.2) sino que ha de contemplar esta tipología de riesgos. La existencia específica de una política en PRVL no es baladí puesto que hacerla implicará la reflexión y el diseño de una estrategia ajustada y acorde a esta temática.
  • Se deben definir y desarrollar objetivos, al igual que la OHSAS 18002-requisito 4.3.3.1. Eso facilita comprobar la eficacia del sistema de gestión en PRL y establecer estrategias para lograr resultados medibles como, por ejemplo, determinar objetivos (índices) de reducción de siniestralidad, superándose así el simple cumplimiento legal. Las organizaciones deben centrarse en mejorar su desempeño en pro de la PRVL a través de un plan de acción que cumpla con los requisitos legales y cualquier otro tipo de obligación que la empresa haya asumido, como por ejemplo, un plan de movilidad para tener acceso al “bonus” (R.D. 404/2010). Revisar la eficacia de las acciones correctivas adoptadas es un factor diferencial de esta Norma. Además se incide en que, si es necesario, se deberán hacer modificaciones en el sistema de gestión del cambio, aspecto que se indica en la OHSAS 18001 (requisito 4.3.1).
  • Como cualquier sistema de gestión, implica que la organización ha de establecer, implementar, mantener y mejorar continuamente un sistema de gestión de la SV incluyendo los procesos necesarios y sus interacciones, conforme a los requisitos de esta norma internacional. Este punto posee especial interés ya que en la gestión de la PRL no está especialmente potenciada o promovida la mejora continua del sistema.

Aplicación y desarrollo

Si antes destacábamos la relevancia de una política específica en PRVL, en su aplicación tiene relevancia que, mientras que la ISO 9001 habla de responsabilidad de la Dirección respecto la gestión, la OHSAS 18001 señala el compromiso (4.4.1) de ésta, la ISO 39001 cita el liderazgo de la Dirección y eso implica entre otros aspectos una adecuada gestión de la cultura preventiva (García-Cardó, 2002).

  • Se han de evaluar las no conformidades para eliminar las causas y evitar que no vuelvan a producirse, ni que ocurran en ninguna otra parte. Por ejemplo, las acciones correctivas a raíz de un accidente de un vehículo industrial se extrapolaran si son factibles a la seguridad de la red comercial y de los trabajadores en sus desplazamientos “in itinere”.

Para llevar a cabo estas evaluaciones se realizarán a través de:

a) Revisión de la no conformidad.

b) Determinación de las causas de la no conformidad.

c) Determinación de si existen no conformidades similares o que potencialmente podrían ocurrir.

Se aplicarán medidas para que no vuelvan a reproducirse accidentes, ni iguales ni similares. Además se cita la necesidad de verificar y, por tanto, de demostrar (documentalmente) que las medidas aplicadas son efectivas. Nuestra experiencia en SV nos ratifica que las metodologías más adecuadas para constatar la eficacia son: la realización de cuestionarios y las observaciones directas de la conducta, necesidad de verificación que también está en la OHSAS 18002 (4.4.4).

Un sistema de gestión de SV efectivo y duradero en el tiempo requiere de una organización con procedimientos que identifiquen las no conformidades, reales o potenciales, y que tome acciones correctivas o preventivas que, de forma preferente, eviten los problemas antes de que sucedan. Esta norma diferencia entre acciones preventivas (requisito 3.2.5) encaminadas a eliminar la causa de una no conformidad potencial, respecto de acciones preventivas, algo que ya existe en la OHSAS 18002 (4.5.3.2). Se debe identificar la necesidad de acciones correctivas en SV, así como las oportunidades de acciones preventivas de SV. Es idóneo adoptar estas nomenclaturas a fin de integrar los tres sistemas: calidad, medioambiente y PRL.

La ISO 39001 aporta estrategias que pueden extrapolarse a la gestión global de la PRL

Otro de los aspectos a destacar de la ISO 39001 son los factores de desempeño (requisito 3.40) que son los elementos y/o indicadores que permiten a las organizaciones analizar su sistema de gestión en SV. Estos factores se categorizan en:

a) Exposición al riesgo: distancia recorrida por cada conductor, volumen de tráfico, tipo de vía (comarcal…), tipo de vehículo (seguridad intrínseca del vehículo, antigüedad…) y usuario de la vía, entre otros. Es decir, aspectos sobre los que la organización no siempre tiene plena influencia. Como ejemplos señalar que los conductores de camión de larga distancia tienen un 300% más de probabilidad de sufrir un accidente entre la medianoche y el amanecer. En España existen más accidentes los lunes entre las 7 y las 10 de la mañana.

b) Factores intermedios en SV: 

  • Uso adecuado de los equipos personales de seguridad –en especial cinturones de seguridad–, uso de cascos de los usuarios de bicicletas y motocicletas, sistemas para ver y ser visto;
  • Velocidad de conducción segura, en base a las condiciones meteorológicas. No es el mismo tipo de riesgo el de un conductor en una provincia con niveles elevados de lluvia y niebla que quien no conduce bajo condiciones adversas.
  • Condiciones de los conductores, considerando especialmente la fatiga (física y mental), las distracciones o multitareas (comer, fumar, contestar al móvil…), –que son causantes de un gran número de accidentes–, tensión por las prisas, falta de experiencia y consumo de estupefacientes (alcohol, drogas). Son factores que presentan un riesgo asociado. Bajo nuestro criterio cualquier grado de alcohol que supere el 0.0, no es seguro.
  • Seguridad de los vehículos, inspección técnica de vehículos y aseguramiento de la carga.
  • Autorización adecuada del conducto para el tipo de vehículo que se conduce.
  • La gestión de la vigilancia de la salud. Las personas que padecen cefaleas y migrañas son conscientes de la disminución de sus condiciones físicas y psíquicas cuando sufren episodios. Durante los episodios se debe evitar la conducción. Además se deberá llevar un informe en el coche y el teléfono de un especialista, así como pautas de actuación por si sufren episodios agudos. Otra patología menos común pero que tiene una gran incidencia, y que debemos contemplar su posible presencia, es conocer si los trabajadores sufren amaxofobia (inseguridad al volante) que genera palpitaciones, angustia y ansiedad, en resumen, temor a conducir. En grado extremo puede provocar que la persona se paralice.

Debería existir una vigilancia de la salud específica para trabajadores mayores de 55 años que conducen, puesto que el nivel de reflejos, capacidad de visión nocturna…, pueden verse mermadas en gran medida.

c)Resultados finales de SV. Por ejemplo, el número de accidentes, incidentes, índices organizacionales y departamentales de SV.

Formación

Al analizar la siniestralidad en SV comprobamos que, aunque los accidentes son generalmente multicausales, el factor humano es la principal causa. Éste está presente en el 70% de los accidentes ocurridos en la carretera. Por tanto, la ISO ha definido un apartado sobre la competencia (requisito 7.3 y en OHSAS 18002-4.4.2.2) de la persona y la toma de conciencia (requisito 7.4 y en OHSAS 18002-4.4.2.4).

Respecto la competencia, podemos desarrollar lo siguiente:

  • Determinar la competencia necesaria: debemos detectar las necesidades/deficiencias de cada persona. No podemos formar a todos por igual y menos aún en sesiones formativas de reciclaje o periódicas. No se puede impartir la misma formación a dos personas que utilicen modelos de vehículos diferentes. Por ejemplo, no todas las cadenas textiles para conducción en nieve son aptas cuando los sistemas ESP y ASR están conectados.
  • Debemos asegurarnos que lleguen a ser competentes, basándonos en la educación, formación o experiencia adecuada.
  • Se evaluarán las acciones tomadas para la adquisición de cualquier competencia necesaria (no simplemente diseñarlas y aplicarlas).
  • Se conservará la información documentada apropiada, como evidencia de la adquisición y/o tenencia de cada competencia.

Se amplía la cobertura de la formación ante situaciones de emergencia en el centro de trabajo (art. 20 de Ley 31/1995) a las que pueden producirse en el ámbito de la SV (ISO 39001-requisito 8.2), frente a muertes o heridas graves. Pero, además, la ISO aporta que esta formación se debe llevar a cabo de manera periódica y cuando se detecte que es necesario; por tanto, vuelve a aparecer de manera implícita la detección de necesidades formativas que, sí constan en la OHSAS 18002 (4.4.2). La Norma indica además que se deben disponer de procedimientos de respuesta ajustados a este tipo de emergencias, similar a lo existente en OHSAS 18002 (4.4.7.3).

Otra importante aportación que puede aplicarse a la gestión global de la PRL es el requisito 7.4 de toma de conciencia (OHSAS 18002-4.4.2.4), lo que sería similar a la sensibilización respecto la SV: la concienciación sobre la política de SV y sobre la contribución e implicación de cada persona respecto de la SV individual, departamental, organizacional y social. La concienciación se puede sustentar entre otras metodologías en información y lecciones aprendidas de los principales incidentes de tráfico que se hayan producido.

Conclusiones

  • Esta norma aporta la definición de factores de desempeño para poder comprender y analizar de manera más exhaustiva la realidad de la siniestralidad vial.
  • Mayor conocimiento e implicación de las empresas en la SV.
  • No se aprovecha para comparar y asociar con nomenclaturas y requisitos de la OHSAS, lo que facilitaría la integración de esta ISO en las organizaciones que tienen implantado un sistema de gestión OHSAS.
  •  Ante la gran similitud de estructura entre la OHSAS y la ISO 39001, las empresas que ya tienen integrado un sistema de gestión basado en la OHSAS le será de fácil aplicación e integración la ISO 39001 y la ISO se convierte en una buena prueba para conocer la viabilidad y beneficios de integrar un sistema de gestión normalizado.
  • Al igual que en la OHSAS no se incluye el concepto de cultura preventiva, que aún siendo algo fundamental en la gestión de la siniestralidad vial (García-Cardó, 2010), no está explícita en la ISO 39001. La cultura puede garantizar el interés, la creencia y la implicación en un valor común: la SV. La política es algo escrito, la cultura es algo que se percibe y sobre todo que se vive y se siente.
  • Otro aspecto que está ausente y que sí que aparece en la OHSAS 18002 (4.4.2.2) es que cualquier persona, inclusive los que conforman la Dirección, debe disponer de una formación mínima en SV.
  • Se ha perdido la oportunidad de incluir en esta norma la satisfacción del cliente o algo próximo a la participación, que sí consta en la OHSAS 18002 (4.4.3.3). En nuestra opinión, incluir nuevas estrategias de formación y control sobre la SV requerirá de múltiples ajustes para los cuales será imprescindible la aportación de todos.

Bibliografía

España. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de riesgos laborales. Boletín Oficial del Estado, 10 de noviembre de 1995, núm. 269, p. 32590.

España. Real Decreto 404/2010, de 31 de marzo, por el que se regula el establecimiento de un sistema de reducción de las cotizaciones por contingencias profesionales a las empresas que hayan contribuido especialmente a la disminución y prevención de la siniestralidad laboral. Boletín Oficial del Estado, 1 de abril de 2010, núm. 79, p. 30230.

GARCÍA-CARDÓ, A. (2002): Cultura Organizacional y Prevención de Riesgos Laborales. Formación de Seguridad Laboral, 63: 14-20.

GARCÍA-CARDÓ, A. (2010): Refuerzo de la cultura preventiva mediante OHSAS 18001. Foment del Treball. Nuevos escenarios, nuevos retos, nuevas oportunidades en prevención de riesgos laborales: 25-30.

OHSAS 18001:2007 Occupational health and safety management systems- Requeriments.

OHSAS 18002:2008 Occupational health and safety management systems. Guidelines for the implementation of OHSAS 18001.

UNE-ISO 39001:2013. Sistemas de gestión de la seguridad vial. Requisitos y recomendaciones de buenas prácticas.

                        

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