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ART.TÉCNICO

Transporte público: riesgos para los usuarios por falta de higienización

22/11/2018 - Tesis-División Seguridad y Medio Ambiente
Al leer el título de este artículo seguro que más de una persona se habrá preguntado “¿qué riesgo puede haber para los usuarios cuando utilizamos el servicio público?”. Veremos a lo largo de este artículo que “algunos”, sobre todo en épocas específicas donde aumenta el riesgo derivado de las enfermedades víricas, propicias en determinados períodos.

Veamos, ¿qué nos encontramos en el transporte público? Pues en horas punta, muchísimas personas que lo utilizan: eso hace que el calor que emite el ser humano, el aliento, sudor, la tos, estornudos, etc. haga que aumente la temperatura ambiental, además de la “contaminación ambiental” (lo notamos cuando hay ese aire espeso que casi nos cuesta respirar). Es un escenario totalmente atrayente para ellos, los microorganismos, que favorece su proliferación. 

Si a ello le añadimos un ambiente húmedo, tenemos servido y puesto a disposición “un hotel” estupendo para las bacterias.

Las bacterias son microorganismos de entre 0,5 y 5 μm de longitud (una millonésima parte de un metro) y diversas formas, capaces de colonizar las superficies.

Las bacterias pueden convertirse en dañinas para la salud, principalmente cuando se encuentran en un lugar indebido y en cantidades elevadas. 

Pero hay más microorganismos potencialmente nocivos, como los virus. Son inanimados y precisan de medio líquido para trasladarse de un espacio a otro, de una superficie a otra, de un sujeto a otro. 

A lo largo de nuestra trayectoria profesional nos hemos encontrado con diferentes profesionales con responsabilidad de zonas y espacios colectivos que nos han descrito cómo piensan que son las bacterias, los virus y otros microorganismos,  cómo son físicamente y cómo piensan que van de un lugar a otro.

Es curioso, porque en un alto porcentaje los ven como “monstruos”, verdes y de colores, saltando o volando de un lugar a otro. Pues no es así, precisan de ayuda, de un medio transmisor, para trasladarse, en unos casos a través nuestro aunque sea de forma involuntaria, pero en otros casos los medios de transmisión vienen del entorno más inmediato. El trasiego de personas es un fenómeno complejo que puede cumplir o no con los baremos adecuados de higiene, con los riesgos que se deriva. Y hay que tener en insta que los microorganismos, sin esa capacidad de trasladarse “volando”, necesitan ese mecanismo de transmisión que los transporte de un lado a otro, hasta  llegar a nuestro organismo, que dependiendo del nivel de salud de cada sujeto podrá luchar contra ellos con mayor eficiencia o sucumbir a la enfermedad.  Y en el transporte público, ¿cómo se da ese traslado? Hay dos vías: transmisión directa (con la que difícilmente podríamos actuar) y la indirecta.

Puede acceder al contenido completo en el siguiente enlace.

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