La pregunta que plantea nuestro titular abre un frente preocupante sobre la salud de los guardias civiles, policías nacionales y tripulaciones civiles que trabajan en estas embarcaciones. Aunque el amianto se prohibió en España en diciembre de 2002, su presencia sigue siendo una realidad en numerosos barcos construidos antes de esa fecha. Esto ocurre con parte de la flota destinada a la lucha contra el narcotráfico.
Riesgo laboral silencioso: amianto en la flota española contra el narcotráfico
El amianto, también conocido como asbesto, se usaba en la construcción naval por sus propiedades aislantes, ignífugas y mecánicas. En los barcos, fue un componente de las salas de máquinas, cubiertas, conductos de agua caliente, paneles aislantes y compartimentos. Con el tiempo, sin embargo, quedó demostrado que la inhalación de sus fibras puede causar enfermedades graves como asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma y cáncer de laringe, con periodos de latencia de hasta 40 años.
Prohibido definitivamente en la Unión Europea desde 2005, el amianto sigue presente en edificios antiguos de todos los países del territorio de la UE, por lo que el 28 de septiembre de 2022, la Comisión publicó una propuesta para actualizar la normativa sobre la exposición al amianto en el ámbito laboral, a fin de asegurar un futuro libre de amianto.
Seguridad laboral en alta mar: el peligro del amianto en barcos antidroga
Desde el punto de vista de la seguridad laboral, la exposición al amianto en los barcos de vigilancia aduanera implica un riesgo profesional no solo para los empleados que realizan tareas de mantenimiento, sino también para los agentes que permanecen durante largas jornadas en espacios cerrados donde el material puede estar deteriorado. El Real Decreto 396/2006 establece que los empresarios deben garantizar una vigilancia sanitaria específica para los trabajadores expuestos o post-expuestos al amianto, incluyendo cursos teóricos y prácticos, uso de equipos de protección individual (EPI) y evaluaciones periódicas del riesgo
En el ámbito de la flota naval antidroga esta protección no siempre se aplica con el mismo rigor que en los astilleros o las industrias terrestres. La falta de inspecciones específicas, la escasa formación en riesgos químicos del personal de seguridad pública y la ausencia de protocolos claros para la identificación y retirada de amianto en embarcaciones operativas pueden estar generando exposiciones silenciosas.
Deberían hacerse inventarios de amianto en toda la flota de buques antidroga, con planes de retirada segura y formación específica del personal a bordo. La lucha contra el narcotráfico no debe comprometer la salud de quienes ya se juegan la vida a diario en su profesión.
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