Cómo elegir el vestuario laboral para el otoño

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Por Amelia Reñé directora general de Janfer

Todos sabemos que en las temporadas intermedias nos encontramos con el reto de conseguir adaptar nuestra indumentaria a la climatología cambiante a lo largo de la jornada pasando de una mañana bastante fría a un mediodía casi veraniego. ¿Cómo podemos adaptarnos a esto?

La premisa más importante es contar dentro de nuestra equipación con varias prendas complementarias entre sí y así ir adaptando nuestro vestuario a lo largo de la jornada. Apostaríamos así por sistema de capas:  una capa base que, en contacto con la piel, sea transpirable y cómoda; una capa intermedia de prendas aislantes como los chalecos softshell o forros polares y, por último, una capa exterior que sea resistente al viento y a la lluvia, con certificación UNE EN 343 que proteja de la intemperie.

Todo esto en líneas generales, pero debemos considerar una serie de factores como son, en primer lugar, el tipo de trabajo. ¿Se realiza en el interior climatizado, en el exterior, en espacios con cambios de temperatura bruscos, etc.? ¿De qué riesgos nos tienen que proteger? ¿Qué requisitos debemos cumplir? Dando respuesta a cada una de estas preguntas podremos ir configurando nuestro vestuario.

Como vemos, las casuísticas pueden ser tan variadas como tipos de trabajos hay. Pero a modo de resumen, a la hora de elegir la ropa de trabajo debemos equilibrar protección, seguridad y comodidad. Y como siempre, os recomendamos acudir a profesionales para que os asesoren.

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