Absorbentes, resistentes a la deformación y libres de partículas extrañas: estos son algunos de los requisitos que deben cumplir los paños reutilizables. Los paños de limpieza de Mewa mantienen estas prestaciones hasta 50 veces. Tras cada utilización, los paños se lavan y se devuelven directamente a fábricas y talleres, garantizando así la disponibilidad constante de paños limpios.
¿Cómo consigue el proveedor textil mantener este alto estándar de calidad y, al mismo tiempo, cumplir con estrictos objetivos de sostenibilidad? “La calidad ha sido una prioridad desde el primer día. Mewa fue fundada en 1908 en Ostritz-Altstadt, Alemania, con el objetivo de suministrar a las empresas paños reutilizables de alta calidad. Ya entonces podían reutilizarse hasta diez veces” informa Maricel Huguet, directora general de Mewa. “Con el paso de las décadas, los procesos de producción se optimizaron continuamente y, desde los años 80, la compañía ha invertido de manera constante y significativa en tecnología medioambiental y en su desarrollo”, añade.
La conservación de la naturaleza y del medio ambiente pasó a formar parte de los objetivos estratégicos de la compañía en 1980, cuando Gabriele Gebauer, nieta del fundador, asumió la dirección de la empresa. Otro hito relevante llegó con la implantación de la ISO 9001, creada en 1987. En 1992, Mewa se convirtió en la primera empresa de su sector en Europa en obtener esta certificación para su sistema de ropa profesional. El sistema de paños de limpieza recibió esta acreditación en 1995.
Dos años después, todas las plantas de paños de limpieza obtuvieron también la certificación medioambiental ISO 14001, convirtiendo a la compañía alemana en pionera dentro del sector. Desde 2016, Mewa cuenta además con la certificación de gestión energética ISO 50001.
La producción de alta tecnología de Mewa permite lavar y secar los paños de forma respetuosa con el medio ambiente sin comprometer su rendimiento ni su durabilidad. Los paños usados se recogen en contenedores de seguridad herméticos denominados SaCon, diseñados específicamente para garantizar un almacenamiento y transporte seguro.
Una vez en las instalaciones de Mewa, pasan directamente a la línea de lavado. Allí, un sistema especial de reutilización del agua de lavado y aclarado permite reducir significativamente el consumo de agua. “En una de las fases de lavado, los paños se lavan durante al menos 15 minutos a 90 °C, garantizando una completa eliminación de gérmenes”, asegura Maricel Huguet. Además, añade: “Nuestros procesos especiales de lavado reducen el impacto medioambiental hasta en un 85 % en comparación con los métodos convencionales”.
Las sustancias extraídas durante el lavado, principalmente aceites y grasas, se reutilizan térmicamente y cubren el 80 % de las necesidades energéticas de las secadoras y líneas de lavado. El propio paño también responde a criterios de sostenibilidad: Mewa fabrica todos los paños en su propia tejeduría en Alemania utilizando un 50 % de algodón reciclado.
Tras el secado comienza una de las fases más exigentes del proceso: el control de calidad. Los paños pasan por una cinta transportadora donde especialistas revisan visualmente posibles agujeros, desgastes o daños. Posteriormente, cada unidad se somete a un control de peso automatizado. Si el peso es insuficiente, el paño se retira al considerar que su capacidad de absorción podría verse comprometida. Si, por el contrario, presenta un peso excesivo, vuelve a lavarse, ya que podría contener restos de aceites, pinturas o partículas metálicas.
La presencia de partículas metálicas se controla mediante un doble sistema de verificación con detectores de metales específicos, garantizado así la máxima seguridad y calidad del producto.
“Nuestra gestión de calidad, junto a una producción inteligente y perfectamente coordinada, nos permite suministrar paños de limpieza de máxima calidad a nuestros clientes de toda Europa, de forma puntual y adaptada a las necesidades de cada empresa”, concluye Maricel Huguet.
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