Mujeres y seguridad laboral: la necesidad urgente de EPIs adaptados

Gertrudis Bujalance

En el ámbito de la seguridad laboral, uno de los grandes desafíos pendientes es la incorporación efectiva de la perspectiva de género en la prevención de riesgos. Uno de los aspectos más críticos es la adaptación de los Equipos de Protección Individual (EPIs) al cuerpo de las mujeres trabajadoras.

Para avanzar hacia una prevención de riesgos laborales realmente inclusiva y eficaz, es imprescindible visibilizar este problema y promover soluciones específicas: desde la formación con perspectiva de género hasta la compra responsable de EPIs adaptados a todos los cuerpos.

¿Están protegidas las mujeres en el trabajo? El problema de los EPIs estándar

El mal ajuste de cascos, guantes, botas o arneses puede comprometer gravemente la seguridad y la salud de las mujeres trabajadoras. Un calzado demasiado grande, una chaqueta protectora que no se ajusta al torso o unos guantes con dedos largos dificultan la maniobrabilidad, aumentan la fatiga y, en algunos casos, pueden provocar accidentes. Además, esta desadaptación genera incomodidad e infravaloración, lo que puede derivar en una menor adhesión al uso continuado de estos equipos.

Desde hace décadas el EPI se diseña mayoritariamente siguiendo patrones masculinos, lo que ha provocado una desprotección sistemática de empleadas en sectores como la industria, la construcción, la sanidad o la limpieza profesional. Los riesgos diferenciados por género no solo afectan al diseño de los EPIs, sino también a la evaluación de los puestos de trabajo.

Las mujeres pueden estar expuestas a cargas físicas distintas, posturas más forzadas o tareas repetitivas que no siempre se identifican como riesgos en los análisis de PRL convencionales. La prevención eficaz requiere incorporar variables como la antropometría femenina, la ergonomía adaptada y una mayor inclusión de mujeres en los comités de seguridad y salud laboral.

Diversas instituciones, como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), han alertado sobre esta brecha. A pesar de los avances normativos, aún persiste una oferta limitada de EPIs específicamente diseñados para mujeres, lo que exige una mayor implicación tanto de los fabricantes como de los responsables de compras en las empresas.