En los últimos años, el auge del comercio electrónico ha multiplicado la demanda de reparto a domicilio, tanto en España como en América Latina. Sin embargo, este crecimiento no siempre ha ido acompañado de mejoras en sus condiciones laborales, lo que ha generado un intenso debate sobre los derechos de estos trabajadores y la necesidad de una mayor regulación.
Mejorar las condiciones laborales en el sector logístico no solo es una cuestión de justicia social, sino también de sostenibilidad económica a largo plazo.
España: entre la economía digital y la precariedad
En España, los repartidores a domicilio —conocidos como riders— han protagonizado numerosos titulares. La aprobación de la Ley Rider en 2021 marcó un hito al obligar a las plataformas digitales a reconocer a estos trabajadores como empleados por cuenta ajena, y no como falsos autónomos. Esta medida mejoró aspectos como la cotización a la Seguridad Social, el acceso a vacaciones pagadas y la protección frente a despidos. No obstante, muchas empresas han buscado fórmulas para externalizar o subcontratar estos servicios, generando nuevos retos legales y laborales.
Conviene destacar la peligrosidad de esta franja laboral. Siete de cada diez accidentes laborales en el sector de la hostelería son de repartidores de comida a domicilio (‘riders’) en bici o en moto, según el Observatorio de la Siniestralidad Vial Laboral 2023 de la mutua Asepeyo.
En el caso de los operadores logísticos, las condiciones varían en función del tipo de contrato y la empresa. Si bien grandes operadores ofrecen contratos estables, desde las naves industriales, almacenes y centros de distribución se siguen denunciando jornadas extensas, salarios bajos y presiones por productividad.
América Latina: informalidad y desprotección
En países como México, Colombia, Argentina o Brasil, el panorama es aún más complejo. La mayoría de repartidores trabaja bajo esquemas de economía informal, sin contrato, sin seguridad social y dependiendo completamente de los algoritmos de las plataformas. Esto se traduce en ingresos variables, sin prestaciones y con altos niveles de vulnerabilidad ante accidentes laborales o situaciones de abuso.
En cuanto a los operadores logísticos, la automatización parcial, la tercerización y la falta de inspección laboral en muchos países han dado lugar a condiciones precarias, con turnos rotativos, sobrecarga de trabajo y bajos salarios mínimos como norma.
Hacia un modelo laboral más justo del reparto a domicilio
Tanto en España como en América Latina, sindicatos, asociaciones y organismos internacionales como la OIT están reclamando reformas estructurales que garanticen condiciones dignas en un sector clave para la economía digital. Entre las propuestas más destacadas se incluyen:
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Formalización del empleo digital
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Estándares comunes de seguridad laboral
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Salarios mínimos garantizados
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Regulación del trabajo algorítmico
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