La prevención de riesgos laborales volvió a ocupar un lugar central en el debate profesional el pasado 7 de mayo con la celebración de una jornada organizada por la revista Formación de Seguridad Laboral en el auditorio Cecabank. El encuentro reunió a responsables de seguridad y salud en el trabajo de algunos de los sectores más relevantes de la economía, como la energía, la logística, las telecomunicaciones, la industria metalúrgica, la química y la construcción, consolidándose como un foro de referencia para el intercambio de conocimiento y experiencias.
El evento -presentando por Antonio Borredá, director de la revista- contó con el respaldo de FAMA, Juba, Martor, Medop, Prolians Metalco, Paredes Seguridad, Petzl y Rolyms Valles, así como con la colaboración de Zoll, reflejo del compromiso de estas empresas con la mejora continua de las condiciones de trabajo.
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La jornada congregó a profesionales de compañías líderes con el objetivo de compartir prácticas reales, analizar los principales desafíos actuales y reflexionar sobre la evolución de la prevención en un contexto marcado por la transformación tecnológica, la adaptación normativa y una creciente exigencia en materia de seguridad laboral. Este escenario está llevando a las organizaciones a revisar sus estrategias, incorporando enfoques más ambiciosos y mejor alineados con la realidad operativa.
Cuestiones clave para el diálogo
A lo largo del encuentro se generó un espacio de diálogo en el que se trataron cuestiones clave como la integración de la cultura preventiva, la gestión de riesgos emergentes o el papel de la innovación en la mejora de las condiciones de trabajo. La diversidad de sectores representados permitió contrastar distintas perspectivas y enriquecer el análisis de retos compartidos, evidenciando la conveniencia de avanzar hacia planteamientos más transversales.
En esta línea, se subrayó la necesidad de integrar la prevención en todos los niveles de la organización, reforzando su carácter estratégico. También se destacó el papel de una cultura preventiva sólida, basada en la implicación de todos los actores y en la mejora continua de los procesos.
Durante la jornada se abordaron igualmente algunas de las principales barreras que aún persisten en la prevención, así como la conveniencia de evolucionar hacia modelos más dinámicos, participativos y adaptados a la realidad empresarial. En este sentido, se valoró el papel de los sistemas de gestión como elemento vertebrador, especialmente en entornos en crecimiento, donde resulta clave garantizar la coherencia y la correcta articulación de iniciativas eficaces.
Datos y evidencias para decidir
Asimismo, se incidió en la relevancia de trasladar el conocimiento científico al entorno empresarial, poniendo el foco en la necesidad de basar las decisiones preventivas en datos y evidencias. Este enfoque se alinea con la progresiva implantación de esquemas más avanzados de análisis y control del riesgo, apoyados en metodologías y herramientas específicas.
Por otro lado, se hizo hincapié en la incorporación de la dimensión humana en las estrategias preventivas, considerando aspectos como el comportamiento, la percepción del riesgo o la implicación de los trabajadores. Del mismo modo, se remarcó la importancia de extender la prevención a todas las fases del ciclo de vida de los proyectos, con el objetivo de garantizar entornos de trabajo más seguros y sostenibles.
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