Este año Janfer celebra su 25 aniversario. ¿Cómo ha visto usted evolucionar el sector a lo largo de este tiempo?
He visto una gran evolución en el sector: de los EPIS toscos y pesados de hace veinticinco años a hoy donde el diseño se adapta a la morfología femenina y a diferentes complexiones. Si un equipo es cómodo, el trabajador no se lo quita.
De materiales, como el cuero y el caucho básico, a fibras como el Kevlar®, Nomex® o tejidos con nanotecnología más ligeros, transpirables y mucho más resistentes al corte o al arco eléctrico.
El sector se ha vuelto «verde»: crece la demanda de EPI fabricados con plásticos reciclados o materiales biodegradables, algo impensable a finales de los 90.
Nuevas tecnologías aplicadas a los EPIS con detectores de desgaste, sensores de impacto, registros para su correcta revisión y aviso a los responsables. El equipo ya no solo protege, sino que «habla» y envía datos en tiempo real.
El COVID elevó el estándar de certificación y ha hecho que las empresas no vean el equipo como un gasto, sino como una inversión estratégica. Hoy el trabajador está en el centro y la cultura preventiva es fundamental. Aún queda por hacer, pero la evolución se va notando día a día.
¿Qué le impulsó a asumir la dirección y ponerse al frente de la compañía?
Aproveché la oportunidad que me brindó la anterior directiva. Por llevar desde el inicio, tenía la experiencia y el conocimiento suficiente como para sentirme muy cómoda al frente.
¿Cuáles son los pilares que marcan la identidad de la empresa en la actualidad?
Compromiso social, laboral y de calidad aplicándolos a todos los aspectos.
Como directora general, ¿qué valores empresariales guían su forma de dirigir la compañía?
La visión: que venir al trabajo sea una experiencia enriquecedora para él y para los propios empleados. Que ambos puedan tener un espacio donde sentirse valorados, comprendidos y que tengan rango de crecimiento y mejora.
¿Cuáles son los principales objetivos y planes estratégicos de Janfer para los próximos años?
Afianzar la política empresarial que ya hemos puesto en marcha. Garantizar su viabilidad con crecimiento continuo y sostenido; fomentar la colaboración interempresarial. Cambiar la idea, a pequeña escala, de la “lucha” entre los diferentes agentes dentro de la empresa (clientes, proveedores, empleados y dirección). Observo cómo se habla de “el otro” como el enemigo cuando todos nos necesitamos. Todo bajo un paraguas financiero que nos permita desarrollarlo.





