La región de las Américas supera los 2,5 millones de contagiados por COVID-19

El continente se convierte en el epicentro del COVID-19 con 2,5 millones de contagiados y las autoridades muestran su preocupación por la rapidez de propagación del coronavirus. Los expertos insisten en que no se pueden relajar las restricciones y hacen hincapié en las medidas de distanciamiento social y la realización de pruebas.

Región de las Américas COVID-19.
Redacción / Agencias

Oficialmente, la región de las Américas empezó a contabilizar contagiados por COVID-19 el 21 de enero. En EEUU, un hombre originario del estado de Washington, que había viajado recientemente a China, se convirtió en el primer infectado en el continente. Un mes después, el 25 de febrero, el coronavirus llegó a América Latina; concretamente, a Brasil.

Cuatro meses después, la región de las Américas ha alcanzado los 2,5 millones de contagiados por COVID-19 y el coronavirus se ha cobrado 150.000 muertes. En el caso de América Latina, se ha convertido en el nuevo epicentro de la enfermedad, según Michael Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Brasil, el país más afectado

“Vemos cómo aumenta el número de casos y existe mucha preocupación en torno a los países de América Latina. De ellos, el más afectado es Brasil”, ha destacado Ryan. Los datos facilitados por las autoridades sanitarias reflejan 400.000 casos de coronavirus y 25.000 fallecidos. Unas cifras que sitúan a Brasil como segundo país más afectado por detrás de EEUU. Precisamente, EEUU ha prohibido la entrada de pasajeros procedentes de Brasil. Unas restricciones que “no se aplican al flujo de comercio entre los dos países”, ha observado Kayleigh McEnany, portavoz de la Casa Blanca.

Continuando con los países de la región de las Américas con más contagiados por COVID-19, Perú se sitúa por detrás de Brasil como país más afectado por el coronavirus en Latinoamérica. Perú ya ha alcanzado los 130.000 infectados, si bien su tasa de mortalidad es baja –cerca de 4.000 fallecidos–.

Por su parte, Chile es el tercer país de América Latina más castigado por el COVID-19. Con casi 80.000 contagiados y menos de 1.000 muertos, el país intenta descongestionar los centros hospitalarios. Además, dos ministros del Gobierno de Sebastián Piñera y el subsecretario de Salud se encuentran en aislamiento tras haber dado positivo en los test de coronavirus.

La OMS felicita a México

Y entre los países de la región de las Américas con más contagios por COVID-19 también se encuentra México. Desde el principio de la pandemia, México lleva contabilizados 75.000 casos confirmados y más de 8.100 fallecidos. Aunque, según algunos medios, los datos ofrecidos por México sobre el coronavirus están cada vez más cuestionados, la OMS ha felicitado al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador por las medidas y la estrategia aplicada para combatir la propagación del COVID-19.

Tras México se sitúan Ecuador (casi 38.000 contagiados y más de 3.200 muertos), Colombia (más de 23.000 casos de coronavirus y casi 800 víctimas mortales) y Argentina (13.000 contagios y cerca de 500 muertes).

Impacto desproporcionado

Sobre la situación en la región, Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha confirmado que “se ha convertido en el epicentro del COVID-19”. Por ello, “no se pueden relajar las restricciones. Hay que permanecer vigilantes y aplicar agresivamente las medidas de salud pública”, ha advertido la representante de la OPS.

Región de las Américas COVID-19.

Respecto a cómo afecta el coronavirus a la población, Etienne ha explicado que “el COVID-19 tiene un impacto desproporcionado entre las personas que sufren enfermedades no contagiosas como las afecciones cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, el asma o la obesidad. Nunca antes habíamos visto esta relación”.

En sintonía con Etienne, Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS, ha indicado que las “las medidas de distanciamiento social son muy importantes para prevenir el contagio”. Asimismo, ha hecho hincapié en la necesidad de realizar más pruebas de detección y de rastrear los contactos de los pacientes.