La madrugada del 26 al 27 de octubre de 2025, España vuelve al horario de invierno. Oficialmente «ganamos una hora de sueño», pero este cambio puede alterar los ritmos circadianos del organismo, afectando negativamente al descanso y, por tanto, a la seguridad laboral. No se trata solo de un ajuste en el reloj: es una modificación brusca del ciclo sueño-vigilia que puede traducirse en cansancio, somnolencia diurna y menor capacidad de reacción, especialmente en los primeros días posteriores al cambio.
«Ganar» una hora de sueño te puede poner en riesgo laboral
Desde el punto de vista de la seguridad vial y laboral, este desajuste biológico tiene consecuencias reales. Según estudios recientes, el riesgo de un accidente de tráfico se puede cuadruplicar si un conductor ha dormido entre 4 y 5 horas; y puede llegar a once veces más si ha dormido menos de 4 horas. En el contexto laboral, especialmente en sectores como el transporte, la construcción o la industria, la somnolencia y la falta de concentración derivadas del cambio horario pueden provocar accidentes laborales o in itinere (en el trayecto al trabajo), muchos de ellos evitables si se garantiza un descanso adecuado.
El problema: parezca que dormimos más, pero el cuerpo no se adapta de inmediato al nuevo horario. El reloj biológico puede tardar entre dos días y una semana en sincronizarse, lo que provoca cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse y, en algunos casos, microsueños. Estos síntomas no solo afectan al rendimiento laboral, sino que incrementan el riesgo de errores críticos, tanto en puestos de alta responsabilidad como en tareas que requieren atención constante.
El cansancio puede ser un factor determinante de siniestralidad
Además, el cambio de hora puede agravar condiciones preexistentes, como trastornos del sueño o estrés laboral, y tiene un impacto especial en quienes realizan trabajos por turnos o conducción profesional. En estos casos, la fatiga acumulada puede ser un elemento determinante en la siniestralidad.
Para minimizar estos riesgos, es fundamental que las empresas y los trabajadores adopten medidas preventivas: adaptar progresivamente el horario de sueño en los días previos al cambio, evitar tareas de alto riesgo en los primeros días posteriores y procurar tener una rutina saludable. La seguridad laboral empieza por un buen descanso, y el cambio de hora del 26 de octubre debe tomarse como una medida de salud pública, no solo como un ajuste administrativo.
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