¿Cómo certificar con garantías una empresa frente al Covid-19?

Certificación COVIS-19.
Quirónprevención

Ahora que la crisis sanitaria del COVID-19 parece que empieza a remitir, las empresas buscan la forma de hacer frente a la crisis económica. Con este objetivo, ya son muchas las compañías que caen en los sellos que supuestamente certifican sus espacios de trabajo como «libres de Coronavirus». Una certificación refleja una garantía de cumplimiento por eso es importante asegurarse de cómo y quién certifica las medidas de una empresa.

Sin embargo, como ya ha hecho público la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla), declarar un espacio libre de coronavirus no es posible, y además, supone un riesgo adicional generar una sensación de falsa seguridad que podría provocar una relajación de las medidas higiénicas y sanitarias adoptadas por los clientes/empleados.

Por tanto, un sello que se autoproclama «libre» o «free» del virus ya está haciendo uso de un lenguaje marketiniano que, cuanto menos, debería hacernos reflexionar sobre su fiabilidad. De igual modo si hablamos de una certificación basada en autoevaluaciones o declaraciones juradas que no cuentan con una auditoría final realizada por un tercero en base a una serie de criterios previamente definidos.

La importancia de la estrategia sanitaria

La mayor parte de los sellos y certificaciones que circulan por el mercado en esta nueva etapa de «vuelta a la normalidad», obvian el estado de salud de los trabajadores, es decir, dejan de lado al vector de contagio, limitándose a garantizar medidas higiénicas y organizacionales.

Es muy importante tener en cuenta la dualidad técnico-sanitaria a la hora de elaborar un plan de actuación y su certificación posterior. Por un lado, de cara a la reincorporación de los trabajadores, será fundamental conocer su estado inmunológico frente al virus y, por tanto, elaborar una estrategia sanitaria para evitar focos de contaminación y contagio. Por otro lado, deberían ser técnicos expertos en prevención de riesgos laborales los que diseñen el conjunto de medidas higiénicas, distanciamiento interpersonal y organizativas.

Contra el COVID-19 no sirve el famoso «café para todos». Cada una de las acciones a implementar deberá responder a las necesidades de cada compañía: del sector de actividad, del tipo de centro de trabajo, del número de empleados, de los tipos de puesto de trabajo, etc.

Mínimos que debe cumplir un plan de actuación para la reincorporación a la actividad post COVID-19

  • Análisis de la naturaleza de las actividades y evaluación del riesgo de exposición al COVID-19.
  • Formación e información a los trabajadores haciendo especial hincapié en las medidas higiénicas básicas.
  • Medidas organizativas que garanticen el distanciamiento interpersonal. En el ámbito laboral el teletrabajo ha sido la medida más efectiva en este sentido.
  • Medidas higiénicas asegurando el acceso a agua y jabón, geles hidroalcohólicos, papel desechable y papeleras.
  • Correcta señalización del centro de trabajo con infografías informando de las pautas, definición de aforos máximos por zonas, etc.
  • Se debe garantizar la disponibilidad de equipos de protección individual y mascarillas quirúrgicas para las situaciones que sean necesarias.
  • Establecimiento de medidas especiales de limpieza y desinfección (instalaciones, equipos de trabajo, vehículos, vestuarios, aseos, comedores, etc.).
  • Establecimiento de medidas para la prevención del riesgo de trabajadores con especial sensibilidad y grupos vulnerables frente al COVID-19.
  • Establecer sistema de trazabilidad de contactos, estado inmunológico de los trabajadores, seguimiento y control.
  • Medidas de actuación ante la sospecha o activación de un posible caso.
  • Medidas para los trabajadores que realicen actividades fuera de los centros de la empresa.
  • Medidas a aplicar en la Coordinación de Actividades Empresariales con contratas, subcontratas, clientes, usuarios u otras personas presentes en el centro ajenas a la empresa.

Por tanto, sí es posible transmitir y comunicar a los empleados y clientes cierta tranquilidad y seguridad frente al COVID-19, pero debe hacerse a través de un sello que verifique un plan integral a medida de actuación,  no de una certificación express que obvie la identidad, naturaleza y riesgos de la compañía.