El radón es un gas radioactivo incoloro, inodoro e insípido que se forma de forma natural por la descomposición del uranio presente en el suelo, las rocas y el agua subterránea. Al ser imposible detectarlo sin equipos especializados, puede ser un peligro silencioso para la seguridad laboral de una empresa. Si está presente, amenaza letalmente salud de los trabajadores, especialmente en espacios cerrados o subterráneos como sótanos, minas, almacenes o plantas industriales.
¿Por qué es peligroso el radón para la seguridad laboral?
Cuando se inhala, el radón libera partículas radiactivas que pueden dañar los tejidos pulmonares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha identificado como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaquismo. En entornos laborales, la exposición prolongada puede aumentar significativamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad, incluso en personas no fumadoras.
El radón no es un riesgo lejano: puede estar presente en cualquier tipo de empresa, desde una oficina hasta una planta industrial. Detectarlo a tiempo y actuar con responsabilidad no solo protege la salud de los trabajadores, también evita sanciones legales y refuerza la imagen empresarial. Hoy más que nunca, la prevención del radón es una inversión en salud, cumplimiento y sostenibilidad.
¿Dónde se acumula?
El radón entra en los edificios a través de grietas en los cimientos, tuberías, uniones constructivas o directamente desde el suelo. Especialmente vulnerables son las instalaciones industriales con grandes superficies en contacto con el terreno, como fábricas o almacenes. También puede acumularse en áreas con ventilación deficiente o en espacios subterráneos como túneles y cuevas.
¿Qué deben hacer las empresas?
La normativa exige a los empresarios monitorizar y controlar los niveles de radón en sus instalaciones. Esto incluye:
- Mediciones periódicas con detectores especializados, tanto a corto como a largo plazo.
- Estrategias de reducción si se superan los límites permitidos.
- Ventilar adecuadamente, sellar grietas y, si es necesario, instalar sistemas de despresurización bajo el suelo.
- Informar al personal sobre los riesgos del radón y las acciones preventivas.
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