La brecha de género en la salud mental laboral en España

Brecha de género.
Gertrudis Bujalance

En España, la salud mental en el ámbito laboral ya no es un tema secundario: es una prioridad silenciosa. Y dentro de este panorama, la brecha de género se ha vuelto una herida abierta. Las mujeres sufren más trastornos mentales relacionados con el trabajo, sino que además enfrentan condiciones que agravan su bienestar emocional de forma desproporcionada.

Segregación laboral, precariedad y doble jornada

Según datos recientes, el 62,5% de las mujeres activas en España padece un desgaste emocional, frente al 42,3% de los hombres. Esta diferencia no es casual: se explica por una combinación de factores estructurales que afectan especialmente a las mujeres. Entre ellos destacan la segregación laboral (mayor presencia en sectores como la sanidad, la educación o los cuidados, con alta carga emocional), la precariedad laboral (más contratos temporales y jornadas parciales no deseadas) y la doble jornada (trabajo remunerado más cuidados no remunerados en el hogar)

Además, las mujeres tienen menos control sobre sus condiciones laborales y mayor miedo a reclamar mejoras, lo que aumenta su vulnerabilidad psicológica. También están más expuestas a violencias laborales como el acoso sexual o la discriminación, especialmente en puestos subordinados. Todo ello se traduce en tasas más altas de ansiedad, depresión y trastornos del sueño.

La brecha también se refleja en el acceso a la atención psicológica. Aunque las mujeres acuden más a servicios de salud mental, tienen una necesidad insatisfecha 88% superior a la de los hombres por razones económicas. Es decir, aunque buscan ayuda, las barreras económicas y sociales la hacen menos efectiva.

Reducir esta brecha requiere políticas activas que actúen sobre las condiciones de trabajo y la cultura organizativa. Regular los ritmos laborales, garantizar estabilidad contractual, promover la corresponsabilidad en los cuidados y visibilizar el impacto diferenciado del estrés laboral son medidas urgentes. La salud mental no puede seguir siendo una cuestión de género.