Arantxa Amoedo Comesaña COO y técnico de prevención, bioseguridad y gestión de plagas Plagoo

La importancia de la protección respiratoria en el sector de la sanidad ambiental

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La sanidad ambiental desempeña un papel crucial en la preservación de la salud pública al controlar y gestionar factores ambientales en nuestros entornos cotidianos. Los profesionales de este sector nos enfrentamos a diversos riesgos relacionados con la gestión de plagas, tratamientos para la prevención y control de Legionella, y el control de la calidad del aire.

El entorno laboral de la sanidad ambiental involucra la presencia de roedores, artrópodos, otros vertebrados y microorganismos pueden constituir un riesgo significativo para la salud.

En Plagoo trabajamos bajo certificación de la norma UNE-EN 16636, proporcionando servicios de calidad y seguridad para nuestros trabajadores y el público en general.  Nuestro enfoque minimiza posibles impactos negativos en las personas, el medio ambiente y el bienestar animal.

Para lograrlo, seguimos los principios de la actividad preventiva y las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Realizamos un diagnóstico inicial y seleccionamos el método de control apropiado a cada caso, combinando estrategias como la modificación del hábitat, el control biológico, el control físico y el control químico.

Los productos utilizados deben estar autorizados e inscritos en el Registro Oficial de Biocidas. Los aplicadores usuarios deben de disponer de una formación específica para cada tipo de biocida utilizado y disponer de experiencia profesional.

Los productos utilizados en los métodos de control químico pueden generar aerosoles, gases o vapores. En casos donde las medidas de protección no sean suficientes, se debe considerar el uso de un equipo de protección respiratoria (EPR) para salvaguardar el sistema respiratorio del usuario de la inhalación de sustancias peligrosas (partículas, gases, vapores, agentes biológicos) o la deficiencia de oxígeno.

Efectividad del EPR: factores

Asegurar la efectividad del EPR implica considerar varios factores.

La selección adecuada del equipo es esencial: antes de iniciar cualquier tarea, se debe identificar y evaluar el riesgo potencial para determinar el tipo de protección respiratoria más adecuada. Es crucial elegir el equipo de protección respiratoria correcto según el tipo de riesgo identificado.

El primer paso es consultar las indicaciones de la ficha de datos de seguridad de los productos utilizados y también analizar las características individuales de la persona expuesta.

Por ejemplo, en Plagoo, realizamos ensayos de ajuste para seleccionar el modelo de EPR que mejor se adapte a las características faciales del usuario y seleccionamos el tallaje adecuado para asegurar su correcto ajuste y hermeticidad.

En la selección del EPR debe tenerse en cuenta que los biocidas utilizados podrían producir además otro tipo de daños como quemaduras en la piel, lesiones oculares, etc., por lo que otro aspecto crucial es asegurar la compatibilidad de los equipos que se utilizan simultáneamente.

La protección respiratoria no debe comprometer la visión ni la audición del usuario ni interferir con otros elementos de protección.

Otro factor relativo al trabajo importante debemos considerar es la duración, la frecuencia y la demanda física requerida por la tarea realizada, además de factores relativos al propio trabajador como su condición física o posibles estados de salud que lo hagan incompatible con el uso de un EPR como, por ejemplo, una persona que sufra claustrofobia.

Es importante que los trabajadores reciban formación efectiva sobre el uso correcto, el mantenimiento y el almacenamiento de los equipos. Además, deben saber cómo colocarse y ajustar adecuadamente los dispositivos. Nosotros hemos implantado un procedimiento para instruir y supervisar a los técnicos usuarios en la realización de ensayos de ajuste, comprobaciones antes del uso, periodos de revisión, mantenimiento, limpieza y pautas de almacenamiento.

Otro factor esencial es la revisión periódica del equipo según las indicaciones de uso proporcionadas por su fabricante con el fin de garantizar su buen funcionamiento.

Con la llegada de la temporada estival y el aumento de la temperatura ambiental, se intensifica el riesgo de generación de vapores debido a la volatibilidad de los productos químicos, también debemos tener en cuenta las condiciones ambientales del lugar de trabajo (humedad y temperatura). Además, este periodo coindice con el aumento de la carga de trabajo en los servicios de gestión de plagas, por lo que desde hace unos años la revisión y sustitución de filtros se programan coincidiendo con el inicio de la temporada. Igualmente, los filtros y otros componentes se reemplazan periódicamente según las recomendaciones pautadas por su fabricante.

A pesar de su importancia, el uso adecuado de los EPR enfrenta obstáculos, desde la incomodidad durante el uso prolongado, hasta la falta de conciencia sobre los riesgos. Es esencial fomentar buenas prácticas y hábitos saludables en la cultura preventiva de la empresa, integrando la prevención de manera efectiva en las operaciones diarias mediante la participación activa y la comunicación abierta con los empleados.