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Ramón Pérez Merlos Director PRL Etosa
Luis
Luis Salgado Cabrero Fundacion Laboral de la Construcción Fundacion Laboral de la Construcción

El absentismo en el sector de la construcción

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El absentismo laboral puede definirse como toda ausencia del trabajador durante el tiempo en que debía prestar servicios. Sin embargo, desde una perspectiva preventiva, no debe entenderse solo como una pérdida de horas de trabajo, sino como un indicador del estado de salud de las plantillas, de la organización del trabajo y de la eficacia de las políticas preventivas implantadas en las empresas.

La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) señala que en 2025 el absentismo alcanzó casi 113 horas anuales por asalariado, equivalentes a unas 14 jornadas completas, situándose la tasa sectorial en el 6,2% de la jornada pactada efectiva. Estas cifras reflejan un problema con importantes consecuencias organizativas en un sector donde las actividades son secuenciales e interdependientes. La ausencia de determinados perfiles puede alterar la planificación de las obras, afectar a los rendimientos y obligar a reorganizar equipos y subcontratas.

El impacto económico también es significativo. La CNC estima que el coste empresarial del absentismo en la construcción ascendió en 2025 a 3.565 millones de euros. No obstante, el problema no debe analizarse únicamente desde el punto de vista económico, sino también por sus efectos sobre la productividad, la carga de trabajo del resto de la plantilla y el clima laboral.

La incapacidad temporal constituye el principal componente del absentismo. El Banco de España ha señalado que el porcentaje de personas ocupadas en situación de incapacidad temporal pasó del 2,7% en 2019 al 4,4% en 2024. Por su parte, la AIReF ha advertido de un incremento cercano al 60% en las bajas por contingencias comunes entre 2017 y 2024, así como de un aumento de su duración media.

En construcción concurren además factores específicos: elevada exigencia física, manipulación manual de cargas, trabajos en altura, exposición a condiciones ambientales cambiantes y ritmos de producción condicionados por plazos. Todo ello favorece la aparición de patologías musculoesqueléticas. Según el INSST, los accidentes por sobresfuerzo físico representaron en 2024 el 29,3% de los accidentes de trabajo con baja en jornada en España.

A ello se añade el envejecimiento progresivo de la población trabajadora del sector. Diversas informaciones vinculadas a la CNC indican que la edad media en construcción habría pasado de 38,5 años en 2008 a 45,4 años en 2025, incrementando la probabilidad de procesos de baja asociados a patologías crónicas o recuperaciones más lentas.

Por tanto, el absentismo en construcción no puede abordarse de forma exclusivamente disciplinaria. Requiere una actuación integral que combine prevención, mejora ergonómica, adaptación de puestos, vigilancia eficaz de la salud y adecuada gestión de la incapacidad temporal.

En este contexto, la industrialización y la digitalización pueden contribuir a reducir determinadas exposiciones tradicionales. La fabricación en taller de elementos para su posterior montaje en obra puede disminuir trabajos a la intemperie, riesgos de caída o manipulación repetitiva. Del mismo modo, el uso de BIM, seguimiento remoto de obras o reuniones híbridas aporta mayor flexibilidad organizativa, especialmente para perfiles técnicos y administrativos.

En conclusión, el absentismo en la construcción constituye un problema relevante no solo por su dimensión económica, sino por lo que revela sobre la salud laboral y la organización del trabajo. Su reducción dependerá de mejorar la prevención, adaptar mejor los puestos y avanzar hacia modelos productivos más seguros, eficientes y sostenibles.

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