Rubén Ruiz Santarén.
Rubén Ruiz Santarén Responsable QHSE Anticimex 3D Sanidad Ambiental

Exposición a productos químicos en el control de plagas

Control de plagas.

En el sector de DDD el modelo de organización predominante es la contratación del servicio de prevención ajeno, siendo minoritaria la asunción por parte del empresario o la constitución de un servicio de prevención propio.

Esta distribución se corresponde con la del tejido empresarial, formado mayoritariamente por pequeñas empresas de ámbito local que, difícilmente, podrán constituir un servicio de prevención propio, siendo las empresas multinacionales del sector aquellas que impulsan la innovación y el desarrollo en las políticas preventivas del sector.

Históricamente, el principal riesgo de una empresa de control de plagas es la exposición a sustancias químicas. Cuando hablamos de control de plagas pensamos rápidamente en palabras como fumigar, exterminador, productos químicos tóxicos y peligrosos. No obstante, la evolución del sector en los últimos años, especialmente desde la entrada en vigor del RD 830/2010 y el proceso de profesionalización del sector derivado del mismo, hacen que estos términos se vayan sustituyendo por otros como tratamiento, control de plaga, inspección o técnico aplicador, aunque esta evolución requiere de un cambio cultural, tanto de los profesionales del sector, como de los clientes.

Productos biocidas

El principal riesgo en una empresa de control de plagas ha sido, es y será, el uso, almacenamiento, manipulación y transporte de los productos biocidas. No obstante, la aparición de nuevos productos con menor toxicidad y de nuevos sistemas de control como los sistemas SMART (equipos para el control de roedores mediante medios físicos) ayudan a minimizar el nivel de exposición y, por lo tanto, la posibilidad de accidente, tanto de los propios aplicadores como de los clientes o subcontratas de los mismos.

Históricamente, el principal riesgo de una empresa de control de plagas es la exposición a sustancias químicas

En el pasado queda la aplicación de productos con toxicidad elevada, como los organofosforados, y con una gran persistencia del producto, lo que provocaba un gran efecto residual y acumulativo.

En la actualidad, aun habiendo productos con toxicidad elevada (perfectamente homologados y necesarios para el control de plagas en determinadas situaciones) los productores de productos biocidas desarrollan cada vez más productos con una menor toxicidad, menor afectación al medio ambiente y un mayor efecto diana sobre la plaga que se quiere tratar.

Igualmente, se desarrollan nuevas técnicas de aplicación, como los tratamientos de calor, que minimizan el uso de productos biocidas.

Por lo tanto, es factible comentar que, como principal medida correctora ante el riesgo de exposición a productos químicos, están las medidas organizativas, siendo la dirección de las empresas de control de plagas las responsables de la elección de productos a utilizar, así como las técnicas de aplicación para una determinada plaga. Esta medida preventiva no tiene solo un efecto directo sobre los aplicadores, sino también sobre el nivel de exposición y el riesgo de accidente de los clientes.

Control de plagas y productos químicos.

Esta constante evolución hace necesario un importante esfuerzo en la formación de los trabajadores y no solo directamente en prevención de riesgos laborales, sino en técnicas de aplicación así como en la mejora de la capacidad analítica de los técnicos. Una buena inspección permite determinar los vectores de crecimiento de determinadas plagas y establecer medidas correctoras, en la mayoría de casos físicas (como por ejemplo sellar un bajante), que evitan la proliferación de la plaga, minimizando de esta forma el uso de productos químicos, reduciendo su uso a problemas puntuales.

Aun aplicando estas medidas correctoras organizativas el riesgo de exposición a productos químicos es inevitable en muchas ocasiones, por lo que es importante que los trabajadores dispongan de los equipos de protección adecuados a cada situación: una correcta selección y un mantenimiento de los mismos es imprescindible para evitar accidentes.

Coordinación de actividades empresariales

Además del riesgo de exposición de productos químicos, otro de los retos actuales de las empresas de control de plagas en el ámbito de la prevención de riesgos laborales es la coordinación de actividades empresariales: cuando se realiza un tratamiento en empresa cliente, se están generando nuevos riesgos que se deben conocer.

Previamente a la aplicación de un tratamiento con biocidas, es necesario conocer si existen personas con alguna sensibilidad especial como personas inmunodeprimidas, niños o mujeres embarazadas, saber tanto si la aplicación puede afectar a zonas colindantes, así como la existencia de subcontratas que puedan acceder a la zona de aplicación.

Igualmente, es importante que el cliente conozca con la antelación suficiente para aplicar las medidas de prevención oportunas (informar a trabajadores, vecinos, o subcontratas; cierre de las zonas donde se va a realizar la aplicación, etc.), los productos que se van a utilizar así como los riesgos que se derivan, si hay un plazo de seguridad a cumplir y qué tiempo tiene dicho plazo.

Contar con EPIs en correcto estado de conservación y a disposición de los trabajadores es uno de los pilares en la PRL del sector

Es necesario dejar constancia escrita, mediante documentación, de toda esta información, previamente al inicio del tratamiento a realizar, bien sea en el momento de presentación de la oferta al cliente, o bien previo al inicio del tratamiento a realizar.

Retos

De cara al futuro, los principales retos en el sector de control de plagas en el ámbito de la prevención de riesgos se centran en continuar minimizando el uso de productos químicos, así como en la incorporación de tecnología que permita mejorar el control sobre el servicio realizado, es decir, aplicar productos solo cuando y donde sea realmente necesario.

Para ello, los pilares de la prevención en el sector deben ser una correcta elección de productos, sistemas de comunicación efectivos –tanto interna como externamente–, potenciar la formación continuada de todo el personal y contar con equipos de trabajo (incluyendo EPIs) en correcto estado de conservación y a disposición de los trabajadores.