Qué pasa si te vas de viaje estando de baja: lo que debes saber

Gertrudis Bujalance

Viajar estando de baja médica es una situación imprecisa que provoca dudas. Puede tener consecuencias legales si no se actúa correctamente. En el ámbito de la seguridad laboral, conviene entender bien qué implicaciones tiene realizar un viaje en periodo de incapacidad temporal, sea por enfermedad común o accidente laboral.

Viajes con baja laboral: consecuencias y riesgos legales

Estar de baja no implica necesariamente estar encerrado en casa, pero sí requiere cumplir con las pautas establecidas por el personal médico y evitar cualquier actividad que pueda entorpecer la recuperación. Si el viaje no interfiere con el tratamiento ni agrava la dolencia, podría estar justificado. Sin embargo, es indispensable comunicarlo previamente al médico y, en muchos casos, obtener su autorización por escrito. De lo contrario, el viaje puede ser interpretado como una conducta fraudulenta.

La Seguridad Social y las mutuas colaboradoras disponen de mecanismos para verificar el cumplimiento de las bajas. Si se detecta que una persona realiza actividades incompatibles con su estado de salud, como viajes no autorizados, puede enfrentarse a sanciones que van desde la suspensión del subsidio económico hasta la apertura de un expediente disciplinario en su empresa. En casos graves, incluso podría derivar en un despido procedente por transgresión de la buena fe contractual.

¿Se puede viajar estando de baja médica? Lo que dice la ley

Desde el punto de vista legal, no existe una norma que prohíba viajar estando de baja, pero sí debe demostrarse que dicha actividad no pone en riesgo la recuperación ni contradice el parte médico. Para los responsables de prevención de riesgos laborales y recursos humanos, es importante establecer protocolos claros de comunicación en estos casos y asesorar a los trabajadores para evitar malentendidos que puedan desembocar en conflictos laborales o sanciones innecesarias.

Por tanto, viajar durante una baja médica no está prohibido por defecto, pero sí está sujeto a condiciones médicas y legales que conviene conocer. Ante la duda, lo más prudente es consultar con el profesional sanitario y dejar constancia documental de su autorización.