El Banco Mundial revela que una de cada tres empresas en España no cubre sus vacantes por carencia de trabajadores con el talento necesario. El problema amenaza con lastrar la recuperación económica si no se reforman la formación y la contratación.
La economía crece, pero crecería más si sus empresas encontraran los perfiles que necesitan. El reto no es solo de recursos humanos; es de competitividad nacional. Este trastorno silencioso afecta por igual a las pymes y las grandes compañías del país.
Un tercio de las empresas españolas no encuentra perfiles cualificados
España vive un momento de crecimiento empresarial envidiable: las ventas reales aumentan un 3,9% anual y el empleo crece al 5,6%. Pero estos datos brillantes ocultan un lastre que ya preocupa un tercio de las empresas del país: la escasez de trabajadores con la formación adecuada. Según la última encuesta Enterprise Surveys del Banco Mundial, basada en unas 1.400 empresas de todos los tamaños y sectores, la falta de mano de obra cualificada ha pasado a ser el principal obstáculo para producir más y mejor, por delante de la normativa laboral (18%) o la fiscalidad (16%), que se consideran dos frenos para la rentabilidad corporativa. La brecha de talento español es un escollo silencioso que paraliza la productividad y la eficiencia económica.
El problema no es anecdótico ni sectorial. Las grandes compañías lo sufren con mayor intensidad (41%), pero también lo padecen el 36% de las medianas y el 33% de las pequeñas. La razón es común: los puestos se abren, los currículos llegan, pero la preparación y la experiencia no coinciden con las necesidades reales. En construcción, hostelería y tecnología la brecha alcanza cotas críticas: más del 50% de las empresas reconoce que la falta de personal cualificado retrasa obras, encarece servicios y frena la innovación.
Los trabajadores experimentados se jubilan, los jóvenes llegan sin preparación
¿Por qué ocurre ahora? La combinación de envejecimiento profesional, fuga de talento hacia el extranjero tras la crisis de 2008 y la desconexión entre la oferta educativa y la demanda empresarial ha creado un círculo vicioso. Mientras los trabajadores más experimentados se jubilan, los jóvenes llegan sin la especialización que exigen la digitalización y la descarbonización de la economía. El resultado es una tasa de vacantes del 0,9% que no logra cerrarse pese al volumen de paro registrado.
La solución pasa por rediseñar la formación. Las empresas que invierten en programas de recualificación y reciclaje profesional reducen el tiempo de cobertura de plazas en un 30% y aumentan la productividad en 8 puntos porcentuales, según estudios internos del Banco Mundial. También es urgente agilizar la conexión eléctrica y los permisos para fundar una empresa, hoy 40 días más lentos que en la media de países de renta similar, para que los proyectos no se queden en el papel.
Archivado en:





