La brecha salarial de género en España representa uno de los desafíos laborales más persistentes del siglo XXI. España afronta una brecha salarial superior a la media europea, mantenida por estructuras laborales desiguales y la perpetuación de los roles de género tradicionales. Cerrar esta brecha exige no solo una transparencia salarial, sino transformaciones profundas en la organización del trabajo y los cuidados.
La situación española en el contexto europeo
En 2025, la brecha salarial media en la Unión Europea se situó en el 12,7%, según el Parlamento Europeo. España supera esta media comunitaria con una diferencia significativa, posicionándose entre los países con mayores desigualdades salariales de género del continente. Mientras que Luxemburgo registra una brecha negativa del -0,9% (donde las mujeres ganan ligeramente más), y países como Italia o Bélgica mantienen brechas cercanas al 4-5%, España se acerca a los niveles de Letonia (19,0%) o la República Checa.
Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres españolas cobran un 18,4% menos que los hombres por trabajos de igual valor. Esta cifra, aunque preocupante, muestra una realidad más compleja cuando la comparamos con el panorama europeo.
La diferencia absoluta resulta alarmante: en 2024, el sueldo medio mensual de los hombres en España alcanzó los 2.593 euros brutos, mientras que el de las mujeres se quedó en 2.163 euros. Esto representa una diferencia de 430 euros mensuales, equivalente a más de 5.100 euros anuales que las trabajadoras dejan de percibir.
Factores que explican la brecha salarial
La brecha salarial no se reduce únicamente a una discriminación directa. En España, como en el resto de Europa, existen factores estructurales profundos. Las mujeres concentran el 28% del empleo a tiempo parcial (frente al 8% de los hombres), principalmente por responsabilidades de cuidados no remunerados. Además, la brecha se amplía con la edad: mientras en jóvenes menores de 25 años es apenas del 2-3%, la disparidad alcanza el 23,1% en el tramo de 45-54 años.
El sector privado español muestra una particular vulnerabilidad. A diferencia del sector público, donde las tablas salariales transparentes reducen la desigualdad, el sector privado español presenta brechas superiores al 20% en sectores como el financiero y de los seguros, donde alcanza el 28,9% de desfase.
Comparativa internacional y tendencias
España ha avanzado en transparencia salarial. La legislación actual obliga a empresas de más de 50 trabajadores a elaborar planes de igualdad, posicionando al país favorablemente ante la Directiva Europea de Transparencia Salaria que entrará en vigor en 2026. Sin embargo, países como Francia o Alemania, con brechas menores (cercanas al 10-12%), han implementado políticas de conciliación más agresivas.
La brecha salarial europea cuesta a las mujeres unos 47 días de trabajo no remunerado al año. En España, esta cifra supera los 60 días, reflejando la urgencia de políticas públicas que aborden la corresponsabilidad en los cuidados y la segregación sectorial. La igualdad salarial total, según datos del Foro Económico Mundial (WEF) requerirá 132 años si mantenemos el ritmo actual.
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