Magtel
Fco. Javier de la Cruz Romero Director de Seguridad y Salud Magtel

Trabajos en altura: de cumplir la norma a trabajar con criterio y seguridad

mantenimiento de edificio seguridad en altura

Trabajar en altura no es algo nuevo. Desde que el ser humano empezó a levantar edificios, torres y catedrales, ha tenido que enfrentarse al mismo desafío: cómo trabajar lejos del suelo sin asumir un riesgo inasumible. Durante siglos se hizo como se pudo, con medios rudimentarios y, muchas veces, con un coste humano enorme.

Hoy la realidad es muy distinta. Las técnicas, los equipos y la formación han evolucionado de forma notable. El problema es que no siempre han evolucionado al mismo ritmo la cultura preventiva y la forma de entender la formación. En demasiadas ocasiones, trabajar en altura sigue viéndose como “algo que hay que hacer” y no como una actividad que exige preparación, planificación y entrenamiento real.

En este artículo quiero abordar los trabajos en altura desde un enfoque formativo y práctico: no solo qué dice la norma, sino por qué existe y cómo aplicarla con sentido común y profesionalidad.

El marco normativo: la base, no el objetivo

En España, los trabajos en altura se apoyan en un marco legal claro y consolidado. Normas como el RD 1215/1997, su modificación mediante el RD 2177/2004 y el RD 1627/1997 establecen las reglas mínimas del juego: qué equipos se pueden usar, en qué condiciones, con qué formación y con qué planificación.

Estas normas no están pensadas para “complicar la obra”, sino para evitar errores que históricamente han costado vidas: uso inadecuado de escaleras, andamios montados sin criterio o actuaciones sin un plan de rescate claro.

La legislación marca el suelo, pero trabajar bien en altura empieza cuando se supera el mero cumplimiento documental y se entiende el riesgo real de una caída.

Trabajos en altura en construcción: cuando lo habitual también es peligroso

En obra, el trabajo en altura es el pan de cada día: bordes de forjado, cubiertas, huecos, fachadas, estructuras singulares… El riesgo no siempre está en grandes alturas, sino en la rutina. Donde se repite una tarea, es más fácil que bajemos la guardia.

La normativa es clara al priorizar las protecciones colectivas: barandillas, redes, plataformas de trabajo. Después vienen los medios auxiliares: andamios prefabricados, torres móviles, PEMP o técnicas con cuerdas cuando no hay alternativa razonable.

El problema aparece cuando la elección del medio se hace por rapidez, coste o costumbre, y no por adecuación al trabajo real. Aquí es donde la formación marca la diferencia: saber elegir el medio correcto, saber montarlo, saber usarlo y saber qué hacer si algo falla.

Conclusión: trabajar en altura es una competencia profesional

Trabajar en altura no es solo “no caerse”. Es saber elegir el medio adecuado, usarlo correctamente, anticipar los fallos y tener claro cómo actuar si algo sale mal.

La diferencia entre cumplir y trabajar bien está en la formación. Y en altura, esa diferencia puede salvar una vida.

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